Sigue la búsqueda de tres personas extraviadas en Ñuble

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Víctor Orellana 08:50 PM 2016-08-15

Son tres las personas que han generado mayor preocupación en la Provincia de Ñuble por haberse desaparecido sin dejar rastros ni indicios de su paradero.


Se trata del ex funcionario de Investigaciones, Claudio Muñoz Rodríguez; Luis Humberto Flores, de 59 años; y la menor Javiera Morales Lagos, de 17 años, extraviada en la comuna de Ránquil.


La situación de personas extraviadas suele promediar los 360 casos anuales en la provincia, y en lo que va del año las presuntas desgracias denunciadas en Carabineros ya superan las 160 personas (la mayoría ya encontrada)


Según el catastro de personas extraviadas que maneja el portal nacional de la PDI, son tres los ñublensinos que están desaparecidos hace varios meses. El total de casos es, por supuesto, superior, sin embargo en la policía civil explican que “se ingresa a esa plataforma cuando ya hay sospechas fundadas de que se tratan de reales desgracias y no solo de alguien que se desaparece por un tiempo breve”.


El caso más lejano es el del sancarlino Fernando Riquelme Catrileo, visto por última vez un ya lejano 1998. De él solo se publica una foto en blanco y negro, se dice que mide 1.70 y que tiene el pelo corto.


El más emblemático obedece al de la profesora chillaneja Irma Solís Cruces, presuntamente asesinada -de acuerdo a lo informado por la PDI de Magallanes- en mayo de 2015 en la ciudad de Punta Arenas.


Otros casos apuntan al carmelino Pedro Cares Espinoza, de 62 años, quien se extravió en 2013, y el último en ingresar a esta lista fue el vecino del sector de Puente Ñuble, Guillermo Contreras Toledo.


“Él se desapareció en febrero y todavía no lo encontramos”, dice su madre, Guillermina Toledo, para quien su hijo “debe haberse quitado la vida. Dejó una carta, estaba muy afectado por las drogas y el alcohol, pero lo hemos salido a buscar por el bosque para ver si se colgó y la policía lo buscó por todo el río, así que creo que se debió haber ido a lanzar al mar”, comentó.


Una situación aparte es la que vivió la familia del paramédico José Manuel Palacios Cartes, de 57 años, quienes tras buscarlo por varios días en abril pasado, fueron notificados de la aparición de su cuerpo con un impacto balístico en la sien.


Tampoco fue encontrada con vida la profesora Silvana Tassara, quien a sus 59 años se suicidó en el Puente Ñuble aquejada por una severa depresión.


Y un hecho similar, pero con un final mejor, lo vivieron en julio pasado la esposa e hijas de Felipe Arias Jiménez, quien fue visto por última vez el día 16 de ese mes, luego que saliera de casa -según él- a buscar empleo. Y era precisamente esta situación de cesantía la que lo tendría afectado por un cuadro depresivo, pero  tras hacer una campaña por medios de comunicación y redes sociales, “apareció y ahora se encuentra bien, todos nosotros estamos bien”, dijo escuetamente su esposa, Margarita Echeverría.


Sigue la desesperación
Uno de los casos que sigue vigentes es el del ex comisario de Investigaciones Claudio Muñoz Rodríguez, quien enfermo de alzheimer y con 89 años, se perdió en abril sin que su familia sepa nada de su paradero hasta hoy.


Fue su nieta, Loreto Puig, quien confirmó que las búsquedas no han dado resultado. “No hemos sabido  nada aún”, aseveró.


La desesperación también es parte de la familia de Luis Flores Espinoza, quien fue visto por última vez el 4 de agosto en su casa en el sector  de Rucapequén, comuna de Chillán Viejo.


Brisalia Flores, nieta de este agricultor, quien ha encabezado  su búsqueda por Rucapequén, Chillán Viejo y Bulnes, asegura que “él no ha salido del sector, de eso estamos convencidos, porque él nunca dejaría solos a sus perros, ya que son lo que él más quería”.


Finalmente, está el caso de Javiera Morales. Su familia en el sector Manzanal la busca desesperada y en la comuna han entregado afiches con sus antecedentes para dar con su paradero.


Su madre, Gina Lagos, dice que la joven, quien estudia en el liceo Polivalente Virginio Arias, no tenía motivos para estar enojada con ellos y teme que algo malo le suceda. “Acá no tenía ningún motivo para estar enojada, espero que vuelva a casa, estamos muy preocupados, no sé porqué hizo esto. Su pololo, con quien tiene una relación hace más de un año, tampoco sabe nada”, comentó 


El año que marca el récord en personas extraviadas fue el 2013, con 460 casos, y las personas adultas mayores representan el 10% de ellos.

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