Ñuble frutícola

Por: La Discusión 08:40 PM 2016-08-15

En la semana que recién terminó, las máximas autoridades del Ministerio de Agricultura presentaron los resultados del Catastro Frutícola de la Región del Bío Bío realizado a fines de 2015, los cuales confirmaron las estimaciones respecto del crecimiento de la superficie de frutales en la Región, y particularmente en la Provincia de Ñuble, donde se concentra el 72% del total.


Según el estudio, los cultivos frutales crecieron un 39,8% en la Provincia de Ñuble en los últimos tres años (2012-2015), al comparar con el último catastro, lo que da cuenta del gran dinamismo que exhibe el sector en esta zona, lo que también ha ido acompañado de fuertes inversiones, por una parte, en sistemas de riego, ya que hoy el riego tecnificado cubre más del 82% de la superficie frutícola, y por otra parte, en infraestructura agroindustrial, lo que se tradujo en un aumento de 57% en el número de cámaras refrigeradas.


El aumento de la superficie se explica fundamentalmente por el constante crecimiento del rubro de los arándanos, líder indiscutido en la zona, así como por el aumento de huertos de cerezos, frambuesos y manzanos. Destacan, además, el impulso de los nogales, que se convirtieron en el segundo principal cultivo de la zona, así como del avellano y del castaño.


Todo este crecimiento está ligado a la producción exportable, una de las principales actividades económicas de la Provincia, donde en los últimos años, la búsqueda de una mayor rentabilidad de la tierra, ha llevado a muchos a sustituir sus cultivos tradicionales por la explotación de frutales.


Y si bien se trata de cultivos que reportan altos retornos, no es menos cierto que para obtener resultados positivos se requieren importantes cuotas de esfuerzo, de manejo tecnológico y  de recursos, así como de un clima favorable. En ese sentido, pese a entrar en el sexto año consecutivo de escasez hídrica en la zona, la actividad frutícola se sigue expandiendo.


Por lo anterior es que la tecnología, así como la investigación científica son las herramientas clave del sector frutícola para seguir creciendo de manera sostenible en el tiempo, en un escenario internacional cada vez más competitivo y con mayores exigencias de los consumidores y de los importadores. Contar con nuevas variedades, más resistentes a las plagas y con mayor vida de postcosecha son algunas de las características que es necesario abordar, así como también la incorporación de la transgenia.


De igual forma, para asegurar la viabilidad del sector y elevar el umbral de crecimiento es indispensable continuar con los esfuerzos del sector público en el cofinanciamiento de proyectos de riego, y al mismo tiempo, apurar el tranco en materia de embalses, una materia respecto de la cual existe un gran retraso, que no se compensará con la construcción de La Punilla.


Y para completar el círculo virtuoso es importante que los privados sigan apostando por la agregación de valor de la producción, con proyectos innovadores; que se generen incentivos para la formación del capital humano afín al objetivo de ser potencia agroalimentaria; y finalmente, la construcción de infraestructura para la competitividad, como por ejemplo, mejorar la vialidad existente e incorporar sistemas de transporte más eficientes, como el ferrocarril.


Sin duda que el aumento en casi un 40% de la superficie frutícola en Ñuble es una buena noticia, pero al mismo tiempo involucra el desafío de no bajar el ritmo y de procurar las condiciones para que ese crecimiento se sostenga y contribuya efectivamente al desarrollo de un sector robusto, que pueda aprovechar las oportunidades del cambio climático, del aumento de la demanda internacional por alimentos saludables y de los acuerdos comerciales suscritos por Chile.

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