Agricultores discrepan de llamado a la tranquilidad de ministro

Por: José Luis Montes Fotografía: Mauricio Ulloa 09:30 PM 2016-08-13

En el período más seco de la historia registrado en la región hay un mal pronóstico para el verano entrante

El llamado de los especialistas es a asegurar cultivos con pozos profundos y acumuladores de agua

El ministro de Agricultura Carlos Furche, en su última visita a la Provincia de Ñuble, restó dramatismo a la situación que enfrenta la Octava Región respecto de la ausencia de lluvias y nieve, manifestando que si bien hay sequía hídrica de un 40% -que varía debido a la dispersión de la zona-, no hay sequía agrícola por el momento. Y planteó que incluso el año ha sido benigno para los cultivos de invierno y las praderas. 

Agregó que el año “viene bien”, y si esto se mantiene con una primavera normal, se llegaría a buen término con el año agrícola.

Consultado por la evidente falta de nieve en la cordillera, manifestó que aún hay tiempo para que la situación remonte y atribuyó el fenómeno de la falta de agua a una consecuencia del cambio climático.

Según el secretario de Estado, en la actualidad el tema está afectando con una baja en las napas subterráneas y causando problemas de agua potable, pero insistió en que el año agrícola va bien con las siembras de invierno y listas a comenzar las de primavera. Sin embargo, advirtió que la gran tarea del país es adaptarse al cambio climático y buscar cultivos más eficientes en el uso del agua. 

Puso como ejemplo a los agricultores del centro norte, donde la situación es más drástica, los que están sustituyendo huertos de paltos  por nogales o cítricos, que son más eficientes en el uso del agua.

Diferencia de opinión
Agricultores y expertos en riego de la región y la provincia poco comparten la postura del ministro Furche y han estado advirtiendo desde hace unos meses que las autoridades deben estar preparadas para apoyar al sector. 

A nivel de canalistas, los llamados de los presidentes de las juntas de vigilancia de los ríos Ñuble, Diguillín y Chillán han sido a moderar las siembras de riego y recomiendan a los que estén en condiciones a perforar pozos para estar seguros ante un emergencia y a contar con acumuladores para aprovechar el agua.

El nuevo presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, Álvaro Gatica, que estuvo con el ministro Carlos Furche el jueves en Concepción, en el lanzamiento de la Actualización del Catastro Frutícola del Bío Bío, comentó que en la conversación que tuvo con el secretario de Estado le planteó la inquietud que hay en el gremio de agricultores por el tema hídrico.

Por su parte el decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción y especialista en riego, José Luis Arumí, pese a que no se atreve a hacer pronósticos desde que se ha hecho evidente la variabilidad climática que enfrentamos, afirma que la situación extrema de escasez de precipitaciones de este año es prácticamente irremontable. Lo más preocupante a su juicio es que la casi nula acumulación de nieve en la cordillera será una amenaza para el valle de riego, ya que los cauces de la región dependen de este recurso.

Manifestó que el 85% de las precipitaciones en Ñuble caen entre abril y agosto. Agregó que la Dirección Meteorológica de Chile, para la semana que termina, registraba un déficit de 57%, que significa que han caído 337 milímetros, cuando el año pasado las precipitaciones eran de 613 milímetros y en un año normal el promedio marca 787 mm. “Estadísticamente el 85% de las precipitaciones caen entre abril y agosto… a estas alturas ya no cayó el agua, estamos muy mal. Yo estoy muy preocupado”, comentó.

Arumí había declarado anteriormente a LA DISCUSIÓN que el año pasado se vivió una situación similar, pero que finalmente se vio atenuada por inusuales temperaturas bajas en septiembre. La nieve de cordillera requiere de un largo tiempo a baja temperatura para apisonarse y durar hasta el verano.

Sobre la medida de hacer pozos profundos, el especialista comentó que en el escenario de cultivos que significan grandes inversiones, como son entre otros los frutales y berries, bien vale la pena proteger esa inversión con un pozo que puede significar $20 millones más. “Tiene sentido. El uso de pozos profundos en la zona se está expandiendo, en primer lugar porque antes no enfrentábamos megasequías; porque antes no había en la zona la cantidad de frutales que hay hoy y porque la tecnología ha disminuido los costos del riego”.

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