Un chillanejo olvidado y lo que pudo ser el Teatro Municipal

Por: Claudio Martínez Cerda 2016-08-12
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

Josué Smith Solar nació en Chillán, el 8 de diciembre de 1867 y falleció en 1938, un año antes de la tragedia de 1939. Es uno de los arquitectos más importante de Chile, chillanejo, hijo de padre norteamericano y madre chilena. Sin embargo, para muchos chillanejos es un ilustre desconocido. 

Estudió en Estados Unidos y una vez que se recibió de ingeniero arquitecto, regresó a Chile y sus primeros trabajos los desarrolló en su Chillán natal, construyendo la casa del molinero Manuel Witker. En cuanto a su estilo arquitectónico transitó desde el Gótico, al Neoclásico, al Art Noveau, al estilo Tudor que asimiló en sus viajes recién recibido de arquitecto, terminado su evolución en el modernismo que se instala en Chile en los años 30. 

Prueba de ello es su legado arquitectónico, de la mayor relevancia que pueda tener un arquitecto en Chile. El Club Hípico de Santiago, para muchos su obra maestra, estilo neogótico con una gigantesca marquesina, la que aún hoy en día causa asombro por su esbeltez y magnitud del “bolado”. También su propia residencia, ubicada en la calle República, la Universidad Federico Santa María, la remodelación de la fachada sur de La Moneda, el Hotel Carrera, el Ministerio de Hacienda, el portal Fernández Concha, la fachada de la Basílica Salvador, son algunos de los miles de metros cuadrados diseñados  por este chillanejo notable. Sin duda un gran arquitecto, que ha dejado como herencia una obra descomunal, sin paragón, con una inconmensurable capacidad de trabajo y creatividad. 

En Chillán a su vez, la historia de la reciente inauguración del Teatro Municipal podría haberse escrito de manera muy distinta. En marzo de 1896, Smith presento una oferta gratuita para el diseño del Teatro Municipal de Chillán. Junto a su propuesta, acompañó diseños propios de la arquitectura neoclásica, el que fue aceptado por los encargados de llevar adelante el proyecto de construcción del Teatro Municipal. Sin embargo, manos brujas de la época redireccionaron la propuesta hacia quién finalmente construyo el nuevo recinto. 

Josué Smith nunca comprendió bien lo que había ocurrido con su proyecto, aunque no era muy difícil adivinar que hubo “mano mora” en la decisión de quitarle la oportunidad de haber dejado en Chillán, como herencia, una magnífica obra de arquitectura. La que hoy sería sin duda un icono urbano de jerarquía y calidad. 

Porque afirmamos esto. Porque todas la obras de Smith, que empezó a incursionar en la técnica del hormigón armado, resistieron sin problemas el mega terremoto del 2010. Con mayor razón habría resistido el de 1939, que fue de menor magnitud. 

El viejo teatro construido donde hoy está la Casa del Deporte, era tipo Deco, y durante la fatídica noche del terremoto se desplomó su marquesina y en su interior la platea alta, dejando un saldo que se estima en 300 muertos. Las manos brujas habían dejado una herencia fatal. 

Si por el contrario se hubiese construido el teatro de Josué, menos familias habrían sufrido el dolor provocado por la muerte de seres queridos, y la gala del jueves pasado habría sido para celebrar 120 años de lo que habría sido el edificio más emblemático de Chillán. Pero la historia se escribió de otra manera. Chillán tiene hoy la oportunidad de saldar esta deuda. Que el teatro recién inaugurado se llame “Teatro Municipal Jouse Smith Solar”.

Comentarios