Su familia lo convenció para dejar de vivir en la calles de Chillán

Por: Susana Núñez 12:25 PM 2016-08-11

Néstor Vallejos Santander (53) estuvo más de tres años soportando el frío y la lluvia en las calles de Chillán.

Vivió sin las condiciones básicas por ser una persona sin techo y a veces enfrentó duras experiencias como ver morir a uno de sus compañeros de ruta, “Patito”, quien falleció en julio pasado en inmediaciones de la Escuela Juan Madrid Azolas, producto de una enfermedades mal tratadas.

Ante la muerte de cinco indigentes en la ciudad, su familia preocupada por lo sucedido convenció a Néstor de dejar la calle y regresar a casa junto a sus cuatro hijos en la población Lomas de Oriente de Chillán, donde comenzó una nueva vida.

“Tras la muerte de Pato sentí temor, mi familia me encontró en la velatón por su fallecimiento y esa noche me convencieron, no quise dar pena y lástima, solo quería cariño y respeto”, dijo Néstor.

Gracias al amor, dice, logró derribar los obstáculos y superar las adicciones. Durante un tiempo asistió a la Agrupación Rehabilitadora de Alcohólicos, Arda, donde estuvo sometido a un tratamiento que le permitió dejar en el pasado el alcoholismo y retomar su vida laboral.

“Al principio no quería, por todo lo que significaba la abstinencia, los cambios y las recaídas, pero conversé con mi hija y acepté. El cariño me ayudó a levantarme, mis hijos me convencieron de volver a casa, ellos influyeron en la decisión de valorarme como persona y poder reinsertarme nuevamente en la sociedad”, contó a LaDiscusión.cl

Desde su nuevo trabajo, confirma que se encuentra desde hace un mes y medio prestando servicios para una empresa constructora, reparando una capilla, labor que lo mantiene orgullo y con la esperanza de un futuro mejor.

“Me siento excelente, no he tenido problemas y no he recaído, estoy muy motivando trabajando”, señaló.

Dice que su cambio de vida, se debe en parte, al trabajo que realizan diversas agrupaciones locales que ayudan a las personas en situación de calle como los voluntarios de “Apoyo y Esperanza”, quienes han colaborado de manera desinteresada en satisfacer las necesidades básicas de estas personas.

“Me han ayudado bastante, son buenas personas, me han dado su amistad, que es súper importante. Ellos son diferentes, son muy especiales. No solo se preocupan de regalar, sino de apoyar, de brindar parte de su tiempo a lo más necesitados”.

 

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