Alta ineficiencia pública

Por: Renato Segura 2016-08-10
Renato Segura

“El Sistema de Alta Dirección Pública (ADP) es una de las reformas más relevantes y exitosas del proceso chileno de modernización del Estado, cuyo objetivo es dotar a las instituciones del gobierno central -a través de concursos públicos y transparentes- de directivos con probada capacidad de gestión y liderazgo para ejecutar de forma eficaz y eficiente las políticas públicas definidas por la autoridad”.

El párrafo anterior fue recogido de forma textual de la página institucional del Servicio Civil, organismo público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio, que se relaciona con el Presidente de la República a través del Ministerio de Hacienda, y de quien depende el Sistema de Alta Dirección Pública. 

Este último, fue creado en el año 2003, luego de una serie de hechos irregulares detectados en la administración pública, como fue el caso de los sobresueldos que admitió haber recibido el entonces ministro de Transportes (fines del 2002), que además involucraba a varios jefes de servicios.

En un acuerdo amplio entre Gobierno y oposición de la época, se acuerda profesionalizar la contratación de los directivos mediante un sistema de selección transparente y objetivo, con el objeto de atraer a los mejores profesionales a la administración pública… al menos en el papel.

En el año 2006, a través del sistema de Alta Dirección Pública, se llamó a concurso 31 cargos de Nivel I. El costo promedio incurrido en el proceso de comunicación, postulación y selección, llegó a casi $7 millones (moneda de diciembre 2015) por cada cargo ($214 millones en total). 

El resultado óptimo del proceso de selección, consideraba una permanencia de 9 años en el cargo, situación que ocurrió finalmente en un caso de los 31 (Superintendente de Servicios Sanitarios), para el cual se gastó $12 millones. 

En la vereda opuesta, la de la ineficiencia, se declararon desierto 3 cargos, con una pérdida total de $20 millones. El proceso más costoso se lo llevó el cargo de Director del Sence, cuyo costo fue de $37 millones y el seleccionado alcanzó a estar 3 años, bajo el promedio general de duración de los cargos. 

La mediana de la duración en el ejercicio del cargo (duración que presenta la mayor frecuencia), fue de 4 años, calce perfecto con el período de ejercicio del Gobierno en el cual fueron contratados. Si se estima la ineficiencia total del proceso de contratación, esto es, distribuir anualmente el costo total en la máxima eficiencia del proceso (9 años) y calcular el monto no depreciado al momento de abandonar el cargo, el monto total alcanza $135 millones, es decir, el 63% del gasto total fue malgastado.

En resumen, para la cohorte 2006 del sistema de Alta Dirección Pública, para llenar cargos de primer nivel, cuyo salario promedio bordea los $4 millones al mes, queda en evidencia que se incumple el objetivo central que dio origen a dicha institucionalidad, es decir, los concursos públicos son poco transparentes, queda en entredicho la capacidad de gestión y liderazgo de los seleccionados y existe ineficacia e ineficiencia para cumplir con los objetivos superiores de las políticas públicas, para los que fueron contratados.

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