[Editorial] Central El Campesino

Por: 10:40 AM 2016-08-08

Hoy, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Bío Bío votará el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la central a gas natural El Campesino, que la empresa Biobiogenera proyecta construir en Bulnes y que ha encontrado oposición en algunos sectores de la comunidad, principalmente ambientalistas y agricultores.
El Campesino carga el estigma de ser una “termoeléctrica”, sin embargo,  a diferencia de las que existen en Coronel, en la provincia de Concepción,  esta central, no usará carbón en su proceso, sino que gas natural, que es un combustible más limpio. 


Ello está en sintonía con las proyecciones para ese combustible, pues casi todos los expertos prevén que en las próximas décadas los hidrocarburos proveerán inevitablemente no menos del 50% de la energía primaria en nuestro país. No hay ninguna otra fuente de energía que pueda sustituirlos en condiciones económicas razonables. 

De hecho, un aspecto positivo de este megaproyecto es que factibilizará el suministro seguro de gas natural para la Región, puesto que el proyecto integral considera también la construcción de un terminal regasificador de gas natural licuado (GNL) en la bahía de Concepción, lo que permitirá abastecer no solo a la futura central, sino que a todos los clientes industriales y residenciales de gas natural, actuales y potenciales, a menores precios que los actuales, lo que también representa un incentivo para abandonar la biomasa que produce la contaminación del aire en Chillán, lo mismo que para la instalación de nuevas industrias, tanto en Bulnes como en el resto de Ñuble. 
En cuanto a la superficie agrícola usada por la central y sus instalaciones, los datos ingresados al sistema de evaluación ambiental hablan de 14,5 hectáreas y una superficie similar para cultivos agrícolas que, al igual como ocurre con las viñas de la planta de celulosa Nueva Aldea, buscarán demostrar que la industria es perfectamente compatible con la agricultura. 


Lo anterior es precisamente el mayor punto de tensión y desde donde provienen los mayores cuestionamientos al proyecto. Estos, sin embargo, no tendrían el suficiente sustento y no justificarían un rechazo.


Por lo mismo, se prevé que este proyecto que considera una inversión de 804 millones de dólares y una potencia instalada de generación de 640 MW, sea aprobado esta tarde. De hecho, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), en el informe consolidado de evaluación que emitió el 29 de julio, le dio su visto bueno.
Para ello tuvo en cuenta que la empresa optó por modificar el diseño y la tecnología, incorporando un sistema que reduce el consumo de agua al mínimo (el mayor punto de disputa con los agricultores), ya que empleará aire para enfriar el vapor, y no agua como ocurre en el resto de las centrales de ciclo combinado que existen en Chile.  
Es importante que la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Bío Bío considere la preocupación de los opositores a la planta, pero siempre en el marco de un análisis sin presiones de ningún tipo, donde se valoren aquellos elementos técnicos, sociales y ambientales que, supuestamente, contribuyen a hacer de éste un proyecto sustentable.

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