Debate por “justicia por mano propia” se tomó las redes sociales

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Norma Aguilera (Facebook) 11:10 PM 2016-08-05

Más de 100 comentarios en el Facebook de LA DISCUSIÓN, dejó el video grabado por transeúntes que captaron el momento en que una persona, quien presuntamente había robado una cartera a una mujer de la tercera edad en el supermercado Unimarc, fue detenido y golpeado por civiles, quienes advirtieron el lanzazo.


Como es de suponer, en su inmensa mayoría se trata de mensajes de apoyo para el “joven de polerón verde”, que lo persiguió y lo redujo hasta dejarlo inmovilizado en el suelo; y otros tantos que manifestaban sus ganas de haberle dado una paliza invalidante o, aún más drásticos, pidiendo la muerte para quienes delinquen.


La escena se graba justo en un momento de tensión popular luego que en San Bernardo, el Juzgado de Garantía decretara la prisión preventiva en contra de Raúl y Gustavo Aravena (padre e hijo) por haber dado muerte a Juan Jorquera, un delincuente que minutos antes les había robado un auto en uno de los llamados “portonazos”.


La decisión judicial, si bien está plenamente ajustada a derecho, generó una fuerte desaprobación ciudadana en todo el país.


No es primera vez en Chillán
Las historias de feroces golpizas por parte de decenas de taxistas a algún delincuente que osó a robarle a uno de los suyos; la muerte de un disparo de un delincuente que ingresó al antejardín de un empresario chillanejo durante la madrugada en 2013 y varias otras detenciones ciudadanas no tienen nada de mito urbano. Existieron.


Sin embargo, las voces fiscales, policiales y judiciales piden siempre tomar otro camino.


“Agradecemos a quienes colaboran y son solidarios con las víctimas, además el artículo 129 del Código Procesal Penal dice que cualquier ciudadano puede detener a una persona que comete delito, pero lo que no comparto es que sean estas mismas personas quienes intenten hacer justicia mediante golpes, creo que cada uno debe cumplir con sus funciones”, dice el mayor Claudio Saavedra, jefe de la Segunda Comisaría de Chillán.


El mayor apunta a que el golpear a un delincuente es también un delito y quien lo hace se expone a sanciones legales. “La gente no entiende que si esa persona muere porque recibe mal un golpe o porque, por ejemplo, se cae y se pega en la cabeza, ellos pueden ser formalizados por homicidio”, aclara.


Quien fue testigo de varias golpizas a delincuentes en Chillán es el abogado penalista Ricardo Robles. Para él “es imposible decir que se está de acuerdo con estas detenciones violentas, pero por otro lado uno entiende a las personas y lo que sienten en el momento, es cierto que hay una exageración periodística de estos temas, pero esta exageración obedece al interés de las personas por algo que realmente les preocupa”.


El jefe de la Defensoría Penal de Chillán, Antonio Guerra, coincide con su colega en que se trata de un fenómeno incitado por los medios de comunicación sociales.


“La percepción de la gente respecto a la delincuencia está sujeta a lo que se informa en los medios, pero la gente no sabe que Chile es uno de los países con más presos dentro del grupo del OCDE y de la misma región, además tiene una de las tasas más bajas de homicidio, además los delitos violentos han bajado, pero esto no se toma en cuenta”, explica.


Finalmente, Guerra advierte que “me ha tocado defender a imputados que han sido agredidos fuertemente, pero el Ministerio Público no ha perseguido a los agresores como uno, quizás, quisiera”.


Como dato duro, nunca en Chillán se formalizó a algún taxista por golpear a delincuentes. Y los casos son a lo menos 10.


La cárcel ya es un castigo
Juan Luengo tiene antecedentes por estafa, fraudes, hurtos y un homicidio. Pasó más de 28 de sus años en la cárcel. Y volvió a caer por hurto el pasado miércoles .

A su juicio, la droga tiene a los “núbiles” cometiendo delitos que un “veterano” no cometería.


“Éste tiene que andar desesperado, porque el delincuente viejo sabe que estos robos violentos te pueden dejar preso altiro, entonces uno los evita”, dice. 


“Yo acabo de salir de la ‘cana’ la semana pasada y ahora caí por un hurto falta, por eso salgo caminando altiro. La clave es no hacerle daño a la gente”, explica.


Pero más allá del análisis de un “experto” en delitos, la reflexión que Luengo deja respecto a la golpiza es que “entiendo que la gente los detenga, pero no hay para qué pegarles. Te lo digo porque sé que la gente reacciona y opina con toda la rabia del momento, pero ellos no saben lo que se sufre en la cana, sobre todo en las de Santiago o en la de Conce, cada día allá es un infierno y eso ya es castigo suficiente”.

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