Forestación congelada

Por: 08:45 AM 2016-08-03

La forestación en Ñuble, que hasta hace una década presentaba cifras auspiciosas para el desarrollo de la industria forestal local, hoy está prácticamente congelada. Y es que si bien en la zona se había logrado sumar una masa forestal que permitía responder a la creciente demanda proyectada por materia prima, en los últimos años el ritmo de esta actividad decayó a niveles preocupantes.

Según estadísticas de la Conaf, si en 2005 se forestaron 7.373 hectáreas, en 2015 la superficie descendió a 253 hectáreas, lo que representa una caída de 96,5% en 10 años.

La caída más drástica, sin embargo, se observó en 2013, cuando se pasó desde las 2.818 hectáreas a las 873, luego que el 31 de diciembre de 2012 expirara la vigencia del Decreto Ley 701 de fomento forestal, instrumento creado en 1974 que consistía en la bonificación por parte del Estado a la forestación, lo que en la práctica favoreció principalmente a las grandes empresas durante 38 años.

Este incentivo fue clave en el desarrollo de la industria forestal chilena, que en la Provincia de Ñuble constituye una de las principales actividades económicas, representando más del 70% de las exportaciones. De esta forma, se fortalecieron los grandes grupos empresariales del rubro, como Masisa, Mininco, CMPC y Arauco, las que además, lograron internacionalizarse, lo que también se tradujo en un crecimiento y desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, brindó una alternativa de negocios a pequeños y medianos propietarios, y permitió frenar el proceso erosivo en suelos degradados, aunque también se produjo una competencia por el uso del suelo agrícola.

Pero hoy, el modelo de incentivos a la forestación que ha sido mirada como ejemplo por organizaciones internacionales y que ha ubicado a Chile como uno de los pocos países del mundo que no ha perdido superficie de bosques, está en el congelador.

El último proyecto de ley que fijaba una nueva prórroga del DL701, no tuvo mayor acogida en distintos sectores políticos, principalmente del oficialismo, debido a que supuestamente favorecía a las grandes empresas. La falta de apoyo político y el estallido del escándalo por la colusión del papel tissue el año pasado, que involucró a CMPC, terminó por convencer al Gobierno de que lo mejor era guardar en el congelador la iniciativa.

Este año, sin embargo, el Gobierno ha dado señales positivas: Primero, con el lanzamiento de la Política Forestal 2015-2035, que pone énfasis en la necesidad de fomentar las nuevas plantaciones en el país y mejorar el manejo del bosque nativo; y luego, con el anuncio por parte del ministro de Agricultura, Carlos Furche, de que se está trabajando en la confección de un nuevo instrumento de fomento focalizado especialmente en los pequeños y medianos propietarios, que dará forma a un proyecto de ley cuya fecha de envío al Congreso aún no está definida.

Es relevante que se actúe con celeridad, pues son miles las personas que dependen de este rubro, desde viveristas a transportistas, quienes se han visto afectados por la pérdida del dinamismo en la forestación; pero también es clave avanzar para asegurar la disponibilidad de materia prima para la industria en el largo plazo, pues lo que está en juego también es la posibilidad de crecer para muchas pequeñas y medianas empresas.

Se trata, sin duda, de una herramienta que genera impactos positivos en la economía, pero cuyos impactos ambientales aún no han sido estudiados de manera concluyente. Por ello, se valora que exista una política forestal a 20 años plazo que trazó una hoja de ruta para el sector, pero de igual forma es necesario que el debate también aborde la necesidad de introducir instrumentos de fomento en otros rubros clave, como la agricultura.

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