[Editorial] Más inversiones

Por: Fotografía: Víctor Orellana 10:40 AM 2016-08-01

Al revisar las prioridades que los chillanejos expresan en distintos estudios de opinión, siempre aparecen entre los tres primeros lugares conceptos como trabajo, ingresos y desarrollo profesional.

Lo anterior, ya en nivel de respuesta a esa aspiración ciudadana, refiere de modo inevitable a lo que puedan hacer los sectores público y privado en materia de aumentar los niveles de inversión hoy existentes en la ciudad y que son significativamente más bajos que otras urbes intermedias como la nuestra.
Sobre este punto no hay duda. La localización de nuevos proyectos de inversión, incluyendo tecnología e innovación, es la clave para el crecimiento y desarrollo local. Sin embargo, no debemos olvidar que la inversión en la comuna compite con otras ciudades, incluyendo a la capital regional, que se lleva una parte significativa. 

La teoría económica y la evidencia empírica nos demuestran la importancia de la aglomeración económica en la localización de la inversión más allá de los factores tradicionales como son la presencia de ventajas comparativas en términos de la abundancia de recursos, tecnologías y preferencias. 
La lógica de esta teoría y que tiene mucha relevancia para nuestra realidad, se basa en que mientras mayor sea el número de empresas y actividades localizadas en una zona, mayor será el aprovechamiento de la infraestructura urbana disponible, reduciendo así los costos de transporte y comunicación. 
Más aún, la presencia de empresas y productos interrelacionados como es la mano de obra calificada y con experiencia, la presencia de insumos y tecnologías especializadas, generan significativas externalidades positivas que se traducen finalmente en menores costos y mayor productividad. 


El gobierno de la ciudad en un momento pareció entender esta lógica. En 2013, tras ser electo para un segundo período, el alcalde Zarzar se impuso como una meta para su segundo período, reactivar el parque industrial en el acceso norte a Chillán, tomando una iniciativa que quedó a la deriva a principios del 2000, pese a estar explicitada en el plan regulador intercomunal. 

Los resultados, en rigor, no son los esperados. Hay un problema estructural, derivado de la legislación, que impide generar incentivos por la vía de impuestos locales, mientras que en la promoción de inversiones y en el mejoramiento de las condiciones de infraestructura hay claramente cuentas al debe.  En la primera el aporte ha sido igual a cero, de hecho se han efectuado modificaciones a la planificación urbana que permiten viviendas en esa área, reduciendo aún más el espacio para las industrias. En lo concerniente a la infraestructura, en tanto, los pasos han sido tímidos y solo se cuentan inversiones menores en reparación y un nuevo sistema de iluminación.

En medio de un año de definiciones para los gobiernos locales, positivo sería escuchar de los candidatos a la alcaldía sus propuestas en materia de atracción de inversiones para una ciudad cuyos habitantes sitúan al empleo y a los ingresos entre sus tres primeras prioridades y donde el atraso es evidente, pues Chillán tiene sueldos más bajos de Chile. 

Sería injusto y completamente errado atribuirles a los gobiernos locales la responsabilidad por el bienestar económico de sus comunidades, pero es un hecho que existen herramientas, que en mucho dependen de la visión y voluntad de los gobernantes, para promover inversiones en el mediano y largo plazo, con un positivo efecto sobre el empleo y el nivel de remuneraciones. 

Frente a ese argumento incuestionable y con la evidencia de la distorsión que significa el centralismo intrarregional que también tiene su correlato en la inversión regional, la aglomeración de actividades económicas vía incentivos locales emerge como una estrategia no sólo posible, sino también necesaria para el desarrollo de la comuna.   

 

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