El puntero que hacía rugir a la barra del Mercado

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Archivo Iván Alcántara 2016-08-01

“La gente sacrificada del mercado era espectacular, yo creo que nosotros corríamos por la barra que llenaba todos los estadios”.

El recuerdo del otrora veloz puntero del Ñublense campeón invicto de Tercera División en 1985, Iván Alcántara Toloza, refleja la comunión que existió entre ese plantel y los sufridos forofos que se sentaban en la vieja galería del sector norte del antiguo estadio Nelson Oyarzún.

El “Flaco” Alcántara, como lo apodaban, o el “Camello”, porque corría agachado, y se le formaba como una joroba en la espalda, era como el viento que soplaba por la banda derecha y hacía levantarse a toda la hinchada que presagiaba el gol cada vez que comenzaba a desbordar.

Pase largo de Edson Burboa o habilitación al vacío de Ernesto Ponce y Alcántara salía disparado por la punta derecha levantando a los hinchas que rugían en cada arremetida. La jugada clásica quedó patentada y en el inolvidable título del 85’ él fue pieza clave.

De vuelta en Chillán, donde tiene al mejor amigo que hizo en el fútbol, Ernesto Ponce, charló con La Discusión sobre su gran amor: Ñublense.

-¿Usted llegó de Lautaro de Buin a Ñublense?
- Así es, en 1984-1985 y estuve hasta 1986. Llegué con Luis Clavero, mediocampista de calidad, que falleció. Tuve que doblarle la mano al técnico Alex Veloso porque me trajeron los dirigentes no me pidió él. Entrenábamos en una cancha detrás del estadio. Pero recuerdo que cuando hacíamos fútbol en el estadio iba la gente a vernos, los hinchas tomaban once debajo de los eucaliptus, los estudiantes iban a estudiar, otros a pololear.

-¿Cómo convenció a Veloso?
- Vino el entrenamiento y era mañoso. Me quedó mirando y me dijo que me iba a poner de siete en el equipo titular y que José Manuel Muñoz iría de nueve, porque era cabeceador. Como yo era rápido y desbordaba, le gusté como jugaba. Además que sacaba el centro y Muñoz anotaba de cabeza. La jugada la teníamos patentada. Así le doblé la mano y fui titular dos años.

-Usted desbordaba como agachado, encorvado y daba largas zancadas.
- Claro, era mi estilo. Lo que pasa es que era mi forma de jugar, porque sabía que llegando a línea de fondo y sacaba el centro, llegaba Muñoz, quien llegó de San Luis como central y Veloso también lo usaba de centrodelantero. Ernesto Ponce igual fue polifuncional. Empezó de volante creativo y después fue contención, aprendió a barrarse y meter la pierna fuerte.

-¿Hubo soborno cuando pudieron ser campeones con Alex Veloso ante Laja?
- Sí, lamentablemente. El penal ante Laja de Nitrihual no debió tirarlo él, porque el especialista era Rubén Medina, pero estaba escondido al igual que Pedro Maldonado que al otro año estaba fichado en Laja. Se dijo que vinieron a conversar con él antes.

-En el Clausura del 85 se sacaron la espina logrando el título invicto.
- El ascenso ya lo habíamos logrado ganando en Puente Alto y luego disputamos con Soinca Bata la final general, de norte y sur. Y ganamos en Chillán 3-1 a estadio lleno y fuimos campeones. Llevábamos 10 mil y 12 personas. Terminamos invictos. Yo hice 8 goles, porque era más asistidor.

-¿Qué recuerdo tiene de Esaú Bravo, con el que fueron campeones?
- Fue una persona entregada a Chillán. Identificada hasta los huesos. Aunque serio, tengo una anécdota. Yo era muy amigo de Ernesto Ponce quien me pasaba a buscar a la Avenida Collín para entrenar y nos íbamos planeando las jugadas. Yo me recogía y él me metía el pase profundo en los entrenamientos. Hasta que de repente el profesor Esaú nos dijo ‘ya puh, hasta cuando juegan los dos no más de memoria, si los demás también deben jugar’. Nos dijo eso para que los demás no se molestaran. 

-Y bueno, con Ernesto Ponce tienen otra anécdota cuando fueron campeones.
- Sí, cuando le ganamos a Soinca Bata por 3-1, con Neto dimos como tres vueltas a la cancha muy emocionados, y de repente, nos dimos cuenta que estábamos solo nosotros en la cancha. Habían pasado diez minutos y Zarzar nos estaba esperando en el camarín para celebrar con champaña. 

- Ese festejo fue con antorchas
- Sí, fue emocionante. Estadio lleno de antorchas. La gente entró a la cancha y tuvimos que regalar nuestra camiseta, short y medias, quedamos en ropa interior, más encima yo que era flaco, si hasta la copa era más gorda que yo. Lo más lindo que viví en el fútbol, lo viví en Ñublense.

- Usted patentó ese año el uso de las tobilleras. Eran su sello.
- Sí, yo usaba tobilleras. La gente se acuerda de eso. Y hasta me reconoce porque la otra vez vine a conocer el estadio y de repente me reconoce Juanito Salazar, el canchero, y me dice ‘pase, usted es de casa’.

-¿Lo marcó Chillán?
- Sí, la gente sacrificada del Mercado, es que la barra nos hacía correr a nosotros. Algo tiene esta tierra que varios jugadores se quedaron acá. Yo pude quedarme cuando la Papelera me ofreció trabajo, pero yo opté por seguir trabajando. Hoy estoy feliz con cinco hijas y mi esposa. Y llevo 17 años en una empresa que construye coolers y conservadores.

(Abajo, el cuarto de izq a der) Alcántara fue clave en el plantel campeón del 85 que  dirigió Veloso y terminó con Esaú Bravo

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