Descorriendo el velo del Teatro

Por: Claudio Martínez Cerda 2016-07-25
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

En unos días más se inaugurará por fin el Teatro Municipal de Chillán. 

Han pasado más de 70 años para que pudiéramos ser testigos de un hecho histórico para la ciudad. Cuando en 1942, luego de la febril reconstrucción de Chillán, con la construcción de edificios públicos emblemáticos de arquitectura moderna estilo Bauhaus, el Teatro Municipal junto a la Casa del Deporte quedaron inconclusos como dos mudos testigos de la falta de recursos. Chile declararía la guerra a Japón, con lo que congeló del precio del cobre para facilitar el triunfo contra el eje. Fue nuestro aporte  al triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. 

Y ahí quedó nuestro Teatro, observando desde la esquina de la Plaza de Armas, cómo Chillán avanzaba, sin que la reconstrucción ingresara al interior de su alma postergada y con ello el sueño de muchos chillanejos que sintiéndose orgullosos de su pasado histórico y cultural, durante más de 70 años han tenido que conformarse con ver pasar de largo a grandes obras artísticas y espectáculos de jerarquía que llegan a nuestro país. 

A partir de ahora Chillán tendrá un escenario adecuado para dichas exigencias. Hay que señalar que el propio Claudio Arrau, la última vez que vino a Chile, no pudo dar un concierto en Chillán por falta de un teatro adecuado. 

Crecimos con esta obra gruesa en nuestra memoria y con un velo infranqueable que en nuestra imaginación juvenil tejía muchas historias. Unos afirmaban haber entrado en su interior en una noche de invierno, amparados en la niebla y la lluvia, y haber encontrado allí viviendo como zombies a varios de los miles de víctimas del terremoto.

Circulaban y vivían al mejor estilo del “fantasma de la ópera” en los entresijos de la enorme sala. Otros, que allí habitaban los espíritus de quienes estaban en el Teatro Municipal esa noche del 24 de enero de 1939, en la cual hubo decenas de fallecidos.

Historias del terremoto afirmaban que a las 11 de la noche de cada 24 de enero, los espíritus organizaban un concierto de conmemoración del terremoto. Alguien dijo que en su interior habían verdaderas redes de telas de arañas, por donde se podían trasladar de un lado a otro, sin tocar el suelo, junto a enormes arañas que de noche reparaban las redes que se había dañado durante el día. 

Lo cierto es que unos días más se descorrerá el velo de la gran sala del Teatro Municipal de Chillán, y con seguridad lo que encontraremos allí será asombroso. Lo que encontrarán los chillanejos nada tiene que ver con lo que nuestra febril imaginación concibió algún día. Nos encontraremos con un edificio de más de 70 años, pero con tecnología de punta, con una implementación y diseño contemporáneo, un verdadero orgullo para Chillán. 

El paso del tiempo, la falta de recursos, de apoyo o de capacidad de gestión para su terminación, se transformaron finalmente en una oportunidad. Terminar el Teatro en esta época, en pleno desarrollo de las nuevas tecnologías, es una oportunidad que ha sido aprovechada sin duda. Estas por cierto permitirán transformar en realidad virtual, nuestra febril imaginación juvenil. 

La inauguración de Teatro Municipal marcará una antes y un después para la cultura de Chillán. Por fin se encuentra nuestro rico acervo cultural con el presente, que nos entrega un escenario de jerarquía a la altura de nuestra historia. De nuestra capacidad de gestión dependerá si estaremos a la altura de la circunstancias. Por ahora nobleza obliga, hay que agradecer a todos los que hicieron posible la fiesta que tendrá Chillán el próximo 28 de julio.

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