Homenaje a “Romerito” y Mario Avendaño, leyendas de Ñublense

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Fernando Villa 2016-07-24

Un aplauso cerrado fue el telón de fondo de la distinción que recibió la noche del viernes, en el salón de eventos de la Sociedad de Empleados de Comercio, el ex presidente y gerente técnico de Ñublense, Mario Avendaño, tras ser reconocido por su histórico aporte a la institución que el próximo 20 de agosto cumplirá 100 años de vida.
El ex dirigente de 94 años fue el gran artífice del ingreso del club al fútbol profesional en 1959, y antes ya había colaborado para que la tienda chillaneja compitiera en 1958 en el Campeonato Regional de Concepción.
“Gracias, muchas gracias”, reflexionó a secas el ex militar, tras recibir un diploma enmarcado en la cena que selló el reencuentro de las viejas glorias de Ñublense desde sus orígenes hasta 1976.
Y aunque no es amigo de las cámaras y las distinciones, Avendaño solo asistió convencido por sus amigos Eduardo Cortázar y Carlos Flores.
Quien también se llevó una tremenda ovación fue otro símbolo del club centenario, Óscar Romero, “Romerito”, otrora lateral derecho de los 60’, que arribó en silla de ruedas y afectado por una ceguera.
“Jugadores como Romero ya no se hacen, él refleja exactamente la entrega que caracterizaba a Ñublense en sus inicios, cuando conocimos los momentos más duros. Por eso quiero rendirle esta noche un homenaje a mi amigo”, dijo entre lágrimas el portero Luis Venzano, también galardonado.
“Quiero mucho a ‘Romerito’, siempre hemos sido grandes amigos”, contó Rómulo Oses, otrora puntero izquierdo del Rojo en 1963, quien fue premiado y luego abrazó y besó cariñosamente a “Romerito”, mientras compartían en la misma mesa.
También los Amateur
No solo distinguieron a los protagonistas de la era profesional. También fueron reconocidos aquellos jugadores de la época amateur y del Regional en 1958.
Como Mario Ibáñez y Franklin Rivas. El primero fue el centrodelantero goleador del Ñublense campeón del amateur en 1957 e integrante del plantel que ingresó al Regional.
Rivas fue un temible volante de corte que dejaba el alma en la cancha. Lo apodaban el “Choro”. “Terminábamos con las medias llenas de arena y nos pagaban 25 mil pesos cada tres meses”, evocó Rivas.
“Jugábamos en la playa, así le llamábamos al Arenal del estadio municipal. En el Regional se jugaba con todo y la gente se metía a la cancha si no le gustaba algo”, recordó Ibáñez. También fueron galadornados Miguel Durán, Juan Puig, Juan “Chanchito” Gutiérrez, Eduardo de la Barra, Julio Núñez, Pedro Pavez, Luis Godoy y Carlos Martínez.
Otro que se emocionó hasta las lágrimas fue Juan Márquez, el conocido “Guatón Rana”. “Por estas manos pasaron casi todos los cabros que están acá y que son grandes personas. Por eso me emociono. Son muchos recuerdos”, revela el inolvidable masajista que vivió el título de 1976 y el ascenso de 1980.
Los integrantes del plantel campeón de 1976 que ascendió a Primera, Mario Cerendero, Germán Rojas, Manfredo González, Filimón Contreras, Julio Iturra, Víctor Ulloa y Fernando “Pinina” Andrade, también fueron distinguidos.
“Aquí hay una gran historia que yo no conocía, cuando yo jugué pensé que el club tenía 18 años porque pensé que había comenzado en 1959, pero son cien años de tremenda historia”, reflexionó Cerendero, quien le dedicó su premio a Pedro Guzmán, su compadre y ex timonel de Ñublense esa temporada y quien falleció hace algunos años.
En representación del desaparecido timonel, uno de sus hermanos recibió un homenaje, al igual que Yolanda Cerda, hija del recordado “Doctor” Carlos Cerda, que animaba a la barra chillaneja en cada partido en los 70’.

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