Emocionante reencuentro de las viejas glorias del Rojo

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Mauricio Ulloa Ganz 2016-07-22

“Taiiitaaaa, donde nos venimos a encontrar, viejo lindo”, le dice Víctor Ulloa, volante del Ñublense campeón de 1976, a Rómulo Oses, delantero del sufrido Rojo de 1963 cuando se topan en el ascensor que los conduce al salón vip del Estadio Nelson Oyarzún, donde ayer se reencontraron las viejas glorias del club en el marco del inicio de los festejos del centenario.


“Monchitooo, que gusto verte”, responde Oses, para dar paso a los recuerdos. La emoción se desborda cuando siguen los abrazos entre los históricos del 60’ Luis Venzano y Miguel Durán, ambos porteros, el volante Manuel Salazar, el puntero Juan Puig y el ex capitán Eduardo Cortázar. También llegaron los protagonistas del título de 1976. El capitán y zaguero central Mario Cerendero acompañado de su hijo del mismo nombre, su compañero de zaga, Germán Rojas, el otrora lateral derecho Manfredo González y quien era el marcador zurdo Filimón Contreras. A ellos también se sumaron Julio Iturra y Fernando “Pinina” Andrade. Además el “Flaco” Eduardo de la Barra, Julio Núñez, Manuel Lara y Luis Venegas, ex preparador físico del recordado ex DT del Ñublense campeón del 76’, Isaac Carrasco, y Carlos Martínez, recordado volante y puntero izquierdo. El reencuentro propiciado por el comentarista local Nelson Valladares, con el apoyo del municipio de Chillán y la Corporación Atlético Ñublense, estuvo marcado por la nostalgia de aquellos recuerdos inolvidables. 


EL PRIMER TÍTULO
“Imagínese, más de 40 años que no veía a mis compañeros. El 76’ fuimos campeones porque teníamos un equipazo. El que entraba jugaba y arriba los argentinos Oscar Roberto Muñoz, Lugo y Herrera liquidaban. Y Sergio Pérez era goleador”, evoca Filimón Contreras. “Yo creo que ha sido el hito más grande la historia de Ñublense, porque fue el único título en el fútbol profesional, ahora no sé si fue el mejor equipo”, reflexiona Mario Cerendero, quien confesó que la cancha actual del estadio no es superior a la del antiguo recinto.


El otrora portero Miguel Durán recuerda entre risas que su estilo era arriesgado, por eso después de tres traumatismos dejó de jugar.


Rómulo Oses y Cortázar se emocionan recordando la época del 60’ en la que “se jugaba por amor a la camiseta y sin arrugar como ahora”. Víctor Ulloa no olvida ese gol de cabeza que le marcó a Magallanes el 76’ y que le valió al equipo seguir como líder y cimentar el camino al título. “Es el gol más importante de mi carrera. Lo hice de cabeza y fue vital para mantener la punta. Hasta el día de hoy la gente de esa época  me lo recuerda en la calle”, confiesa. 


El alcalde Sergio Zarzar los saludó afectuosamente previo al desayuno y al recorrido que hicieron en el estadio, donde se fotografiaron emocionados.

Pasadas las 13.00 horas compartieron un almuerzo campestre en San Carlos, invitados por el alcalde Hugo Gebríe, conocieron el Complejo Paso Alejo y al cierre de esta edición seguían recordando hazañas y tropiezos en la cena que se realizaba en la Sociedad de Empleados de Comercio. El 12 de agosto se reunirán las glorias que jugaron entre 1977 y 1985. La emoción seguirá brotando.

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