[Editorial] Superficie de frutales

Por: Fotografía: Víctor Orellana 10:20 AM 2016-07-22

El último informe de coyuntura agropecuario de la Región del Bío Bío del primer semestre de 2016, elaborado por la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura, confirmó que la superficie plantada de frutales sigue aumentando, principalmente de avellano europeo, arándanos, nogales, cerezos y manzanos.
De hecho, al comparar las cifras del Catastro Frutícola de 2006 con la estimación realizada por la Seremi de Agricultura para 2015, se observa que los avellanos pasaron desde las 49 a las 1.450 hectáreas, lo que representa un incremento de 2.859%; de igual forma, los nogales crecieron desde 108 a 1.890 hectáreas, esto es, un 1.650% de aumento; mientras que los arándanos, el principal cultivo frutícola de la zona, elevó su superficie desde 1.578 hectáreas a 5 mil, es decir, una variación de 216%.
A ello se agrega que los manzanos y los cerezos aumentaron en 30,1% y 49,3% su superficie en los últimos diez años. En tanto, los kiwis, que en los últimos cuatro años redujeron su participación, debido al arranque de plantaciones por la presencia de la bacteria PSA, de todas maneras exhiben un crecimiento de 40% respecto de 2006.
Lo anterior revela el enorme potencial de la región, y particularmente de la Provincia de Ñuble, para el desarrollo del sector frutícola orientado a la exportación, derivado de las positivas condiciones edafoclimáticas de la zona, pero también de la búsqueda de mercados internacionales por parte de los exportadores locales, que se han beneficiado con las ventajas arancelarias logradas por Chile en los acuerdos comerciales que ha suscrito.
Esto también se relaciona con las particularidades de cada cultivo, donde la alta rentabilidad ha ido de la mano de una creciente demanda por alimentos más saludables.
Sin embargo, para que este crecimiento no se estanque, es clave seguir avanzando en materia de infraestructura de riego, lo que sumado al aprovechamiento del clima templado y al cambio climático, permitirá diversificar la oferta, con la llegada de otras especies, como los damascos, los duraznos y los ciruelos, y en un futuro próximo, de frutas que tradicionalmente se cultivan en la zona central.
Asimismo, para que la agricultura del futuro tenga un efecto multiplicador en la economía local y en el bienestar de sus habitantes, es clave seguir caminando hacia la agregación de valor, con el desarrollo de una agroindustria robusta, moderna e innovadora, que logre aprovechar las ventajas comparativas de la zona y responda de manera oportuna y eficiente a la evolución de la demanda mundial por alimentos.
En ese sentido, el desarrollo agrícola de Ñuble depende, en primer término, de la reconversión de la agricultura tradicional a la producción de frutas y hortalizas orientadas a la exportación. Luego, de fuertes inversiones tanto públicas como privadas en riego. Pero también en la ejecución de obras de infraestructura para mejorar la conectividad entre las zonas de producción y procesamiento y los puertos, un tema donde la Provincia de Ñuble sigue estando al debe, lo que a la luz del discurso de las autoridades políticas, no es un asunto prioritario.
Está claro que Ñuble tiene una gran oportunidad de ser parte del desarrollo que viene, sin embargo, para aprovecharla debe saber conjugar los elementos productivos con un modelo comercial de exportación y una agenda público-privada que dote al sector de lo necesario para desarrollar esos emprendimientos, lo que significa mejorar la infraestructura, abordar la necesidad de aumentar la flexibilidad laboral y fortalecer la investigación de manera de contar con variedades que se adapten a los requerimientos agronómicos y comerciales de esta zona, y a la dinámica de los mercados internacionales.

 

Comentarios