Plaza Sargento Aldea

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 09:20 AM 2016-07-21

Un amplio debate ciudadano ha generado la idea de poner rejas a la plaza del Mercado de Chillán, a modo de solucionar problemas no resueltos, como el consumo de alcohol y drogas, la pernoctación de vagabundos y la prostitución, todo combinado para hacer de uno de los lugares más bellos de la ciudad, también uno de los más inseguros.

El tema divide a la ciudadanía y también a sus representantes. Un sector de los chillanejos, incluidos los locatarios de la plaza, cree que es una buena idea para reducir los delitos y el riesgo de incendios y otros siniestros. En el Concejo Municipal esta mirada es compartida por los ediles de Chile Vamos.  La otra mitad, representada en el Concejo Municipal por la Nueva Mayoría, rechaza la iniciativa principalmente por su carácter segregador y emplazan al alcalde a mejorar la eficiencia de los actuales sistemas de seguridad y a buscar soluciones desde el ámbito de la política social.

Este debate podría tener alcances muy positivos, sin embargo, la historia reciente nos revela que tan rápido como entra en la agenda de la autoridad es también su desaparición. Las dificultades políticas y económicas que supone abordar integralmente los problemas del lugar que acoge a una de las ferias más hermosas de Chile han desalentado a alcaldes y concejales. Le ocurrió a Bernucci y también le está pasando a Zarzar.

De hecho, es tal el extravío en la gestión que mientras la nueva ordenanza promulgada a principios de año para ese sector prohíbe de manera absoluta el consumo de alcohol, el mismo gobierno local que la dictó entregó recientemente seis patentes a bares y restaurantes que allí funcionan.

Así las cosas, es poco probable que los problemas antes señalados de solucionen en el corto plazo y menos se plantee una mirada de largo plazo que apunte a modernizar este hito chillanejo que hoy lejos de ser motivo de orgullo para los habitantes de la ciudad, es un espacio subutilizado con serias deficiencias sanitarias y de infraestructura. 

En ese contexto, conviene observar los ejemplos de otras ciudades que han sabido aprovechar sus ferias y mercados municipales y los han convertido en puntos de atracción turística, potenciando el rescate de las tradiciones artesanales y gastronómicas. 

La privilegiada ubicación de la plaza Sargento Aldea, en pleno corazón del centro, permite soñar en grande con un recinto que sea motivo de orgullo para los chillanejos, con la infraestructura adecuada, locales atractivos y condiciones de higiene de primer nivel. 

Para ello, es necesario, regularizar la situación de los arriendos y subarriendos, implementar un plan de modernización de la infraestructura, y renovar el sistema eléctrico y sanitario. Y finalmente, se debe abordar una planificación estratégica, con el objetivo de priorizar los rubros ligados con la identidad y el patrimonio de Chillán. El financiamiento, que puede ser con recursos propios, de algún fondo estatal o mediante una concesión a privados, podría ser la principal piedra de tope, pero con una mirada de largo plazo -que considere los altos retornos por su rentabilidad económica y social-, este proyecto puede lograr un gran consenso en la ciudadanía. 

La Feria y el Mercado de Chillán tienen una carga de significado muy trascendente, que excede lo privativo y la cosa doméstica y como tal debiera ser de interés cívico su renovación y mejoramiento. Solo se requiere voluntad política para dar los primeros pasos.

Comentarios