Cuenca del río Chillán se apronta para la sequía más severa

Por: José Luis Montes Fotografía: La Discusión 10:40 PM 2016-07-19

Preocupantes son los resultados del estudio que la Junta de Vigilancia del Río Chillán encargó a sus profesionales, según comentó el presidente de esa organización de regantes Héctor Jaque, ya que el informe final de un análisis de la hidrografía desde los años 60, concluye que se “puede afirmar que la escasez de agua que se vivirá será más severa que cualquiera otra que hayamos vivido, dado que  estaríamos viviendo el apogeo de un período de sequía iniciado ya hace una década”.


Héctor Jaque mostró el documento con gráficos de la precipitación total anual y media histórica de tres estaciones en la zona de la Dirección General de Aguas, en Las Trancas, Chillán Viejo y del aeródromo de Chillán, que se van en picada desde el año 2006 y a piso desde el año pasado. Se afirma que se ha ido produciendo una “sequía residual” por falta de recarga de los acuíferos.


Otra estadística, esta vez de los déficit y superávit de agua lluvia, muestra cómo en los últimos 60 años las crecidas del río Chillán han bajado en intensidad y desde el año 2006 solo registra déficit, que está superando las sequías del año 1989 y la de 1998, que son las peores que registra la historia de ese cauce.


Lo inquietante, según el documento, es que “las sequías pasadas registran períodos breves de déficit, los cuales estuvieron sucedidos por períodos de superávit. En cambio la sequía actual viene precedida por nueve años de déficit, algunos leves como los de los años 2008 y 2014, y otros más severos como los del 2007 y 2013. Por lo tanto, el que este año ocurra un déficit similar  al mayor ocurrido en la historia reciente, y que fue el año 1998, tendrá un efecto más devastador que aquel”.


Se afirma que el río Chillán durante este año apenas a cubierto los derechos de agua permanentes y no muestra un comportamiento que se adecue a su curva de caudal medio histórico. Desde mayo, en que habitualmente aumentaban  los caudales, este año el río tiene una baja mayor que en años anteriores, lo que “abre una interrogante de cómo se comportará el río Chillán a partir del inicio de la temporada de riego, esto es desde octubre en adelante”.


¿QUé HACER?
“Sobre la inevitable pregunta: ¿Qué se puede hacer para paliar la sequía? Lo único que puede ayudar sería disponer de otra fuente de agua alternativa, como los pozos. Claro, en teoría los pozos también se podrían secar, pero usados alternadamente con agua superficial, puede ayudar a suplir el riego de una temporada. Pensar en un escenario en que hasta los pozos se sequen sería demasiado pesimista, o quizás apocalíptico, al menos por ahora”, dice el documento.


Un aspecto que no se considera y que es difícil de predecir, como lo comentó en su momento el decano de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, José Luis Arumí, es cómo se comportará la temperatura en el resto del año. Según el especialista, el año 2015, pese a las lluvias tardías, las bajas temperaturas de agosto y septiembre permitieron que se acumulara algo de nieve en la cordillera, lo que significó que el año agrícola pudiera llegar a término en condiciones menos dramáticas.


AGUA POTABLE de CHILLáN
La situación si bien se ve extrema para el tema de riego, en el estudio se da cuenta además que no peligrará el agua de consumo para la ciudadanía de Chillán, donde el abastecimiento de la capital provincial de Ñuble proviene del río Chillán, que es el cauce que muestra este comportamiento irregular.


El agua que se requiere para el consumo humano es de bajo volumen comparada con el riego y se afirma que es “casi imposible” que el suministro para uso doméstico se vea afectado. 


El sistema de agua potable cuenta además con pozos para casos de emergencia, y como precisa el informe, “su uso (del agua) está protegido por la ley, por lo que no debería ser motivo de preocupación”. 

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