En los altos de El Carmen recuperan último molino de agua de la zona

Por: José Luis Montes Fotografía: JLM 08:35 AM 2016-07-18

En parajes remotos de la cordillera apoyan proyectos productivos económicamente autosustentables

Generan energía con simples turbinas y riegan por goteo sin utilización de bombas, huertos frutales

Llegar a “Vergara” en El Carmen es como ir a otro mundo. Por un camino pedregoso, donde se ven más cabras que ovejas, entre nativos, cargados al castaño y praderas, infectados por bosques artificiales de primera calidad. Allí funciona un molino de agua a maquila centenario, que acaba de ser remozado, hasta donde llegan los pocos vecinos que hay en este sector a chancar por estos días su avena. Como dice el encargado de fomento productivo de la municipalidad, Luis Fernández, “es una microempresa familiar que presta un servicio muy valioso a su comunidad, que debe viajar unos 40 kilómetros para llegar a la ciudad más cercana”. Más abajo, en “Capilla Central”, sorprende un huerto de frambuesas, toda una rareza en la zona, que da trabajo a sus vecinos y que pertenece a una pareja casi octogenaria, que curiosamente es la más innovadora de la actividad agrícola en esos parajes.

Ambos emprendimientos, que fueron inspeccionados recientemente por el subdirector nacional de Indap, Ricardo Vial, y el titular regional, Andrés Castillo, tienen la particularidad de adaptar tecnologías que aprovechan recursos disponibles como la fuerza del agua -para producir energía mecánica en el caso del molino y el riego por goteo en el caso de las frambuesa-  para que sean autosustentables económicamente y no requieran de electricidad o combustibles, lo que es una orientación general en todos los proyectos de inversión para la pequeña agricultura, según comentó el jefe de Indap El Carmen Roberto Parra.

El último molino de agua
En el sector de Vergara se ubica el molino de agua de Raquel Molina Vilches, que se sabe que tiene más de 76 años por uno de sus dueños que falleció a esa edad, que dijo que la molienda que se basa en una caída de agua de pequeño volumen, existía desde su nacimiento. Y antaño en la cordillera no eran desconocidos estos sistemas de las cisternas de madera, pero fueron desapareciendo con la llegada de los tendidos eléctricos y este es el último en funciones. La dueña y su hijo operan este molino que tiene una capacidad de chancado de 5 quintales por día y que junto a la actividad agrícola, constituyen su medio de subsistencia.

Esta minindustria refaccionada a través de un proyecto de Prodesal-Indap, tras una inversión cofinanciada y con subsidio por un millón 800 mil pesos, podrá funcionar por al menos otra década prestando servicios de chancado de avena, para uso de alimentación animal; de molienda de harina en rama para las familias del sector, y también de tostada, que además tiene un papel clave en la elaboración de harina de avellana.

Con esta inversión se mantiene un servicio centenario, aparentemente de poco impacto económico, pero una tremenda inversión en lo social para este lugar tan apartado y alejado de sectores urbanos.

Antiguos e innovadores
Elsa Contreras Cádiz y Segundo Baltazar Sandoval, ambos cerca de los 80 años pero fuertes y sanos, viven en el sector Capilla Central, hasta donde no es raro que algunas veces baje el “león” (puma) y se coma siete corderos como le pasó a un vecino hace unos días, cometan.

Tienen un predio de 10 hectáreas donde prima el Castaño, pero su emprendimiento son las frambuesas. Con un proyecto de inversión Prodesal, establecieron un huerto de 2.500 metros, con riego de goteo compensado, que es alimentado por pendiente desde un estanque, lo que evita gastos de energía.

La señora Elsa es la del ojo para los negocios. Ahora está interesada en el tema del maqui seco que se transa a más de $10 mil el kilo. Cuentan con un hijo que les ha dado un apoyo invaluable en los proyectos y han creado un fuente de trabajo para sus vecinos desde diciembre hasta mayo. La cosecha de la primera temporada de frambuesas fue todo un éxito y ya están pensando en ampliar la superficie del huerto.

El subdirector de Indap, Ricardo Vial, felicitó a estos representantes de la Agricultura Familiar Campesina por sus iniciativas y los instó a hacer crecer y perfeccionar sus proyectos. En el caso de las frambuesas, instó a la familia Contreras Sandoval a asociarse con otros vecinos para aumentar la producción y así mejorar sus opciones económicas en el sentido de aumentar los volúmenes de producto y atraer compradores a su zona.

El titular regional Andrés Castillo, resaltó que solo es posible percibir el impacto que tienen estos proyectos conociendo los contextos de estas zonas remotas en donde el fomento productivo y en algunos casos el apoyo a iniciativas de autosubsistencia, son indispensables para mejorar la calidad de vida de la Agricultura Familiar Campesina.

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