Nuevo Pladeco

Por: 08:30 AM 2016-07-18

En septiembre próximo, la Municipalidad de Chillán contratará a una consultora para que desarrolle el nuevo Plan de desarrollo comunal (Pladeco) que tendrá vigencia entre 2017 y 2022, reemplazando al instrumento de planificación anterior, cuya vigencia expiró en diciembre del año pasado.

El Pladeco constituye una herramienta importante para la planificación de la gestión comunal, una carta de navegación para las autoridades del municipio, que identifica las principales demandas de la ciudadanía y establece metas en materias como desarrollo urbano, medio ambiente y sustentabilidad, identidad y patrimonio, transporte y conectividad, cultura, desarrollo social, económico, productivo y rural, salud, educación, turismo, gestión municipal, deportes, seguridad y servicios de emergencia.

Actualmente, la licitación de dicho contrato se encuentra abierta y en sus bases se establece además que se deben incluir “servicios de la comuna hacia la Provincia y futura Región de Ñuble”.

Uno de los elementos clave de este instrumento es que el estudio sea realizado de forma participativa y acorde a la realidad comunal, por lo que el consultor tendrá que desarrollar talleres y reuniones.

Al revisar el cumplimiento de las metas definidas en el Pladeco anterior, elaborado en 2011, se observan niveles muy bajos o varias metas no cumplidas en algunas áreas, como vialidad, medio ambiente, educación y gestión municipal, entre otras. Sin embargo, un informe de Secpla elaborado el año pasado aseguraba un avance superior al 90%.

Lo anterior mueve a pensar en la verdadera importancia de este tipo de instrumento de planificación, si se considera que las metas definidas en él no son vinculantes y su cumplimiento está sujeto a la priorización hecha por la autoridad de turno. En otras palabras, es válido cuestionarse la utilidad de un Pladeco si éste, a poco andar, se transforma en letra muerta.

No se trata, de ninguna manera, de plantear que el Pladeco sea una herramienta prescindible, todo lo contrario, pues la ausencia de una adecuada planificación en Chillán ha sido precisamente uno de los factores clave de los problemas que enfrenta hoy la ciudad.

Y es que más allá de la discusión pequeña que podría existir respecto de real nivel de cumplimiento del Pladeco anterior, lo importante es determinar el grado de compromiso de la autoridad con las metas definidas tanto en el anterior como en el futuro, pues no es un misterio que en la administración pública no basta con la realización de estudios o la mera postulación de proyectos, sino que en la práctica se requiere una alta cuota de gestión política, un ejercicio que requiere de un importante grado de voluntad y compromiso. Sin ir más lejos, la concreción del proyecto de rehabilitación del Teatro Municipal requirió una alta cuota de gestión política.

A partir de lo anterior es que resulta clave que las autoridades municipales y la comunidad se comprometan efectivamente con la ejecución del Pladeco, y por otra parte, que exista un seguimiento del cumplimiento de las metas, por lo que será conveniente que el Pladeco incorpore en su diseño un mecanismo de evaluación permanente, de carácter independiente, cuya implementación debiera ser obligatoria.

Esto permitirá que la comunidad sea un actor relevante, no sólo en la definición del nuevo Pladeco a través de los canales de participación que se definan, sino que ejerciendo un rol fiscalizador en su ejecución, accediendo a información transparente y oportuna sobre los grados de cumplimiento de las metas y advirtiendo a las autoridades cuando éstos sean insuficientes.

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