El desprecio al sentido común

Por: Renato Segura 2016-07-18
Renato Segura

El sentido común mide la capacidad de las personas para juzgar los acontecimientos y eventos en forma razonable, actuando en forma prudente, lógica y consecuente con la esencia de la necesidad del ser humano de vivir en sociedad. Sin embargo, a medida que el hombre evoluciona y adopta la rigurosidad del método científico, en su relación con lo cotidiano, el sentido común ha sido desplazado y, con ello, se ha perdido la sensibilidad para sincronizar la percepción de lo obrado entre su creador y la sociedad que lo juzga.

A continuación, se incluyen algunas citas, sobre hechos relevantes, que dan cuenta de la ausencia de sentido común de quienes observan la contribución de sus actos de forma distinta a lo que percibe la sociedad como aporte al bien común. 

“Es la que corresponde en derecho” fue el comentario realizado por una ex funcionaria de Gendarmería para explicar la pensión de más de $5 millones que comenzó a percibir al momento de su jubilación de la institución. Su marido no solo es el presidente de la Cámara de Diputados donde se tramitó la ley, sino que, además, prestó asesorías a la institución aludida. Con el actual sistema de AFP, es impensable llegar a un nivel de jubilación de la magnitud que ostenta en la actualidad dicha ex funcionaria. 

“Hoy los estándares son muchos más exigentes” fue el comentario que realizó una senadora de oposición en defensa de un correligionario, del mismo partido, frente al cuestionamiento de la opinión pública por actos irregulares en el financiamiento de los partidos políticos. Los estándares de, al menos los últimos 20 años, no han cambiado; es el acceso a la información lo que hace la diferencia para quienes participan de dichas irregularidades.

“Me enteré por la prensa” fue la respuesta de la Primera Mandataria del país, frente a la revelación de tráfico de influencias en negocios millonarios que involucraban a personas de su grupo familiar. Frente a dicha declaración, se levantaron voces que, con justa razón, ponían en duda la capacidad de gobierno de la máxima autoridad del país.

“No creo haber hecho un acto de frivolidad” fue la frase que soltó un ex presidente de uno de los principales partidos políticos de la coalición de gobierno y senador de la República, para hacer frente a las críticas por su asistencia al Mundial de Rugby en circunstancias que su Circunscripción estaba enfrentando las calamidades de un terremoto.

“Si se está tratando de insinuar que existe un pago de favores, no es posible porque no soy funcionario público” fue la reacción de un ex candidato a la Presidencia y uno de los políticos con mayor proyección del país, frente a los cuestionamientos por el uso de un jet privado cedido por una empresa brasileña involucrada en actos de corrupción en su país.

Se podría seguir llenando páginas y páginas de citas que muestran un desprecio absoluto al sentido común. Es muy probable que, todos los casos anteriormente mencionados, no estén violando ningún marco legal o existe ausencia de incumplimiento de deberes funcionarios, pero sin duda han alimentado en la población la desconfianza y desprestigio hacia la institucionalidad que representan.

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