Bajo la lluvia fue despedida María Ignacia Quintana

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Fernando Villa 08:10 PM 2016-07-17

Los primeros informes policiales argentinos acreditaron que la madre llevaba al lactante en brazos en el asiento del copiloto, mientras que María Ignacia iba atrás, pero sin cinturón de seguridad.

Una repleta iglesia, la capilla Santo Domingo, una copiosa lluvia y la silente compañía de cientos de amigos del conocido abogado chillanejo Nicolás Quintana y su familia, fueron el marco con que Chillán despidió a su pequeña hija, María Ignacia, fallecida en un accidente de tránsito en la ciudad argentina de Río Bueno.

La menor de 9 años, quien vivía con su madre en Temuco, murió el pasado 13 de julio luego que el Citroen C1 en el que viajaba junto a su madre, Daniela Orellana Riquelme, su actual pareja, Claudio Conejeros López, el hijo de ambos de un año y medio y otro menor de nueve años, siendo este último el único que logró sobrevivir al fuerte impacto frontal registrado a 20 kilómetros al Norte de Puerto Madryn, provincia de Río Bueno.

Pese a las molestias iniciales mostradas por la familia de Claudio Conejeros (abogado, al igual que Daniela Orellana), debido a los problemas para lograr una repatriación más expedita de los cuerpos a territorio chileno, en los cotejos fúnebres en que se desarrolló la despedida de la menor, solo se recordó el carácter dulce, travieso y entusiasta de María Ignacia, quien era alumna del 4º básico A en el Colegio Adventista de Temuco.

Desde esa ciudad llegó una pequeña comitiva de representantes del establecimiento educacional, algunos incluso viajaron en un furgón escolar, para acompañar a la familia Quintana en este proceso.

Uno de los primeros que tomó la palabra en la parroquia fue su propio padre, quien armado de una entereza inusual para este tipo de situaciones, recordó anécdotas que reflejaban la personalidad de la niña, como cuando le respondió “¿y por qué tú eres tan narigón?” luego que su papá le recriminara “¿por qué eres tan maldadosa?”, en la última conversación telefónica sostenida por ambos.

Y si tal infidencia provocó algunas risas en los asistentes a la misa, las lágrimas que muchos aguantaban, brotaron sin obstáculos, cuando el abogado chillanejo, sacó de su bolsillo una pequeña tarjeta artesanal hecha por su hija para el Día del Padre, en la que le escribía lo mucho que lo quería tal como era.

También su profesora relató otras de sus anécdotas en el colegio, las que la perfilaban como líder espontánea y respetada por sus pares, confidenciando que uno de sus últimos deseos expresados era bautizarse.

Madre sepultada en temuco
Mientras que María Ignacia fue sepultada en Chillán, su madre, Daniela, fue enterrada junto al lactante, quien viajaba en sus brazos al momento del accidente, en el Parque El Sendero de Temuco; mientras que el sepelio de Claudio Conejeros se realizó en el Cementerio General de esa misma ciudad, este domingo.

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