Los dispositivos que prometen mitigar contaminación por humo de leña

Por: Jorge Chávez Fotografía: La Discusión 09:00 PM 2016-07-16

La económica, tradicional y poca responsable forma de calefaccionar las viviendas durante la época de otoño-invierno, ha provocado que el respirar en Chillán, y prácticamente en todas las ciudades del sur del país, sea un riesgo real a la salud entre los meses de abril y agosto, sobre todo para los menores de edad, adultos mayores y personas con patologías respiratorias crónicas.

Según cálculos entregados por la Secretaría Regional del Ministerio de Medio Ambiente, solo el 20% de la biomasa que se consume localmente tiene las condiciones óptimas que garantizarían mínimas emisiones de material particulado fino 2,5 (MP2,5) al quemarla.

En efecto, considerando que en la intercomuna el uso anual del popular combustible es de aproximadamente 170.000 metros cúbicos de acuerdo al inventario de emisiones de la autoridad regional medioambiental, 136.000 metros cúbicos que se usan en temporadas de bajas temperaturas no cumplirían con tener una humedad inferior al 25%.

La poca oferta de leña certificada ha obligado a los habitantes de la intercomuna a adquirir un producto inadecuado que, al consumirlo, provoca grandes emisiones de humo que termina saturando todas las tardes-noches de Chillán y Chillán Viejo.

Precisamente para evitar que se produzcan estos episodios críticos, en el Plan de Descontaminación Ambiental (PDA) de la Zona Saturada de Ñuble, se considera la restricción del consumo del popular combustible en días proyectados oficialmente como de mala calidad.

Desde el 28 de marzo pasado (fecha en que se promulgó el documento), la población local ha tenido que adecuarse a las disposiciones legales que hablan de prohibición de emitir humos visibles por más de 15 minutos continuos entre las 18:00 y 06:00 horas en estados de Alerta Ambiental y durante las 24 horas cuando sea declarada una Preemergencia.

Estas indicaciones estarán vigentes entre el 1 de marzo y 31 de agosto de los próximos 10 años, por lo que cabe la necesidad de que el chillanejo no solo ajuste la forma cómo utiliza las astillas de origen vegetal, sino que tenga la posibilidad de contar con mecanismos que le ayuden a cumplir con las restricciones ambientales hasta el 2026.

Dispositivo químico
Una simple mezcla de tres minerales volcánicos (ceolita, turmalina y cuarzo) prometen reducir el consumo de leña hasta en un 30%, según explica Max Oporto, representante de la marca Piromax.

Los componentes que contiene el producto, explica el vocero de la firma originaria de Talca, reaccionan con el calor del fuego de la estufa, contribuyendo a una buena combustión de las astillas.

“Se coloca el dispositivo en el lado interior de la puerta de la estufa. Cuando esta se prende los minerales se activan y se queman incluso el monóxido de carbono y los gases que se producen”, explica.

Aproximadamente un 12% menos de contaminación por MP2,5 se alcanza con la utilización del artículo, señala Max Oporto, y añade que por su precio ($35.000) está al alcance de los habitantes de la intercomuna.

“En el país y el mundo no existe un producto igual que sirva como Piromax. En Chillán tenemos un punto de venta en la Ferretería Madrid y otros negocios menores”, enfatiza el empresario, quien asegura que una unidad de Piromax puede durar entre dos y tres años.

Oporto sostuvo que actualmente el artículo se está usando como proyecto piloto en un grupo de 400 casas en la comuna de Los Ángeles, por lo que espera implementarlo también en la capital de Ñuble.

Muro verde descontaminante
Un revolucionario filtro vegetal es la propuesta de Hidrosym.

El llamado “Filtro Vivo” es un sistema verde que retiene el material particulado presente en el humo generado por la combustión a leña.

El instrumento se conecta al cañón de la estufa o cocina a leña justo antes de su salida al exterior. Las emisiones generadas por estos equipos son succionadas por un motor y los inyecta a un muro de sustrato que sirve de suelo a especies vegetales ornamentales.

Al pasar el humo por la pared ecológica el aire se limpia, saliendo al exterior hasta un 95% más limpio. Las partículas atrapadas son recicladas por las bacterias presentes en el sustrato y que comunmente habitan en la tierra, transformando los cotaminantes en nutrientes para las plantas.

Miguel Ángel Fernández, arquitecto jefe del Departamento de Sustentabilidad de Hidrosym, asegura que el mecanismo le puede servir a todos los lugares con elevados niveles de saturación.

“Fue pensado para Temuco, pero sirve para todas las ciudades contaminadas. También tenemos presencia en Santiago, Concepción y Coyhaique. En Chillán queremos definir este año nuestra llegada”, afirma el ejecutivo y recalca que los interesados chillanejos pueden solicitar el instrumental a la oficina de la capital regional.

Admite que los casi dos millones de pesos que cuesta habilitar el instrumental en una casa es poco viable para la mayoría de personas; no obstante, confía en que pronto podrá incluirse la iniciativa como un beneficio subsidiado por el Estado para que no sean más de 25 UF ($654.000) los que se tenga que pagar.

Aprovechando el sol
Un galpón donde se puede acumular hasta 500 metros cúbicos de leña que constantemente son ventilados con aire caliente producido por paneles solares, es la iniciativa osornina que garantiza leña con menos del 25% de humedad en solo 12 días.

Se trata de un secador con energía solar (techo negro solar) cuyo producto no solo es la venta de leña en volumen como metros cúbicos, sacos u otras medidas, sino de energía útil, asegura Miguel Márquez, dueño del emprendimiento al cual tuvo que invertir casi 200 millones de pesos.

“Somos pioneros en Chile con este diseño de alta eficiencia con trazabilidad total. Obviamente puede ser replicable en Chillán, que tiene altos niveles de contaminación, ya que esta leña está garantizada que tendrá menos del 25% de humedad”, añade.

El consejero regional Cristian Quiroz conoció de cerca el proyecto de Osorno y no descartó la posibilidad de estudiar su incorporación en la ciudad.

 

A la izquierda el ahorrador de leña Piromax, a la derecha el ecológico “filtro vivo” y abajo el innovador secador de leña a paneles solares.

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