Estudio revela zonas con mayor contaminación de aire en la intercomuna

Por: Jorge Chávez Fotografía: Mauricio Ulloa 08:45 PM 2016-07-15

Cuatro días de aire bueno y dos regulares ha constatado el monitor de material particulado fino (MP2,5) de la estación Purén desde el último viernes, ambiente respirable óptimo alcanzado gracias a las precipitaciones vividas hasta mediados de semana.

Tras el paso frontal de viento y lluvia por la intercomuna, los índices de contaminación  por quema de leña durante la calefacción domiciliaria volvieron a anotar niveles preocupantes, y el jueves el sistema de medición local registró una saturación promedio diaria asociada a una Alerta Ambiental.

Si bien el monitor Purén es la herramienta referencial que utiliza el Ministerio de Medio Ambiente (MMA) para determinar el grado de toxicidad del aire que respiran los habitantes de la intercomuna, lo cierto es que la polución no afecta en igual mediada a todos.

De acuerdo al MMA, para que el ambiente respirable de una localidad pueda ser considerada como saludable, el promedio anual de MP2,5 no debería superar los 20 microgramos por metro cúbico (ug/m3).

Según el estudio proyectivo realizado por el doctor en Medio Ambiente Luis Díaz Robles, la Zona Saturada de Ñuble supera con creces esta cifra recomendada.

La intercomuna, explica el académico de la Universidad de Santiago en su trabajo científico, anota un promedio anual de 35.8 ug/m3 de MP2,5, casi un 75% más que el nivel óptimo.

Los resultados del estudio detallan que el peor aire que se inhala está dentro de las cuatro avenidas de Chillán, apuntando un promedio anual de material particulado fino de 45.3 ug/m3, más del doble de lo que debería tener como máximo según el MMA.

El suroriente de la ciudad, especialmente entre el sector Los Volcanes y las villas camino a Las Mariposas, es el segundo con elevadas concentraciones anuales, al sumar 43 ug/m3 de MP2,5.

Los conjuntos habitacionales aledaños al estadio municipal Nelson Oyarzún Arenas respiran un aire que mantiene el tercer peor promedio anual de saturación, ascendente a 42.4 ug/m3 de material particulado.

Menor impacto
La investigación del experto arrojó que al norte y norponiente de la ciudad la contaminación es menor.

Entre un 25.4 y 26.1 ug/m3 de MP2,5 es el promedio anual que se respira en esos sectores, lo más cercano a los niveles considerados como sanos.

Chillán Viejo, según el trabajo científico, alcanza una polución de 29.5 ug/m3 de MP2,5, seguido del surponiente de la capital provincial al constatarse 31.4 de toxicidad.

Proyección
En su estudio Luis Díaz Robles proyectó el impacto que produciría en la intercomuna el uso de leña seca y la aplicación de las políticas de Gobierno que se consideran en el Plan de Descontaminación Ambiental (PDA).

Si el 40% de la leña que se consume en Chillán y Chillán Viejo fuera seca, al año 2030 la Zona Saturada de Ñuble podría promediar una saturación anual de 17.9 ug/m3 de MP2,5, bajo el máximo de dicta la norma. Cabe indicar que en este escenario el académico incluyó el programa de recambio de estufas, que considera el reemplazo de 20.000 equipos.

Al plantearse la hipótesis de que el 60% de la biomasa que se use sea seca, Luis Díaz Robles afirma que los niveles de contaminación anuales solo serían de 18.9 ug/m3 de MP2,5, lo que significaría un ambiente respirable óptimo como promedio.

De no ejecutarse ninguna medida, el promedio anual de saturación aumentaría más de cinco puntos y alcanzaría los 41.5 ug/m3 de material particulado.

Por otro lado, si se usara calefacción distrital en todas las casas de la intercomuna, los índices anuales solo serían de 1.2 ug/m3 de MP2,5 al año 2030.

Proyección
“La producción de biomasa es totalmente descentralizada, basada en un recurso local, que actualmente tiene gran incidencia social y económica en la región, constituyéndose como la principal fuente energética para calor”, precisó Luis Díaz Robles.

“Con el estudio determinamos que se debe incluir a la calefacción distrital como medida estructural de los PDA; asimismo se recomendó desarrollar campañas permanentes y efectivas de educación a los habitantes de Chillán y Chillán Viejo para mostrar las alternativas que están a la mano para mejorar el consumo de leña”, explicó el académico.

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