Una sugerencia en pro de los aprendizajes escolares

Por: Germán Gómez Veas 2016-07-15
Germán Gómez Veas
html head title/title /head body phtml head title/title /head body phtml head title/title /head body p style="text-align: justify;"Profesor Universitario y Consultor en materias de pedagogía, gestión educacional y ética empresarial./p p style="text-align: justify;"Docente en Filosofía; MA y Ph. D (c) por la Universidad de Navarra; y MBA por la Universidad Adolfo Ibáñez. Autor del texto ¿Qué es la ética? y numerosos artículos acerca de educación y ética empresarial./p p style="text-align: justify;"Actualmente se desempeña como Profesor Universitario y Consultor en temáticas educativas y de ética empresarial./p /body /html/p /body /html/p /body /html

¿Hasta cuándo seguiremos recibiendo malas noticias en relación a la calidad educacional, especialmente respecto de los déficits con que los jóvenes están egresando de los liceos y colegios? ¿Qué hacer para cambiar este aciago periplo?

Como es de público conocimiento, nuestros alumnos están egresando del sistema escolar con dos grandes deficiencias, a saber, una es el bajo nivel de comprensión lectora, y con una escasa capacidad para expresar sus pensamientos e ideas por escrito. Ambas temáticas las hemos abordado en esta tribuna en más de una ocasión. Pero además, también se están evidenciando hechos que confirman que los estudiantes finalizan sus estudios con insuficientes, constreñidas, frágiles, y en no pocas ocasiones, cohibidas habilidades sociales, lo que les dificulta el ingreso y permanencia tanto en la educación superior, como en el mundo del trabajo.

Ahora bien, mirando los aprendizajes escolares desde una perspectiva pedagógica activa, sustentada no tanto en la lección frontal que realizan los docentes, sino que más bien procurando la dinámica, pero intencionada participación de los alumnos, me parece conveniente que en lo concerniente al desarrollo de las habilidades sociales se facilite en los niños y jóvenes la experiencia en artes escénicas. Programación pedagógica que debería materializarse en forma intensiva, periódica, focalizada en una asignatura o materia, pero también compuesta para lograr lo que los entendidos denominan “aprendizajes en profundidad”. 

En efecto, y en acuerdo con Vygotsky, lo cierto es que los niños aprenden profundamente cuando exteriorizan su imaginación y creatividad; también cuando ya sea a solas o con la ayuda de alguien, interiorizan progresivamente lo que les presentan y les enseñan activamente las personas mayores; cuando logran explicar o enseñar a otros; y cuando logran regular la orientación de sus emociones en todos estos procesos. En este contexto, las representaciones teatrales, la danza, el trabajo con títeres, y la ejecución de recitales, por nombrar algunas de las actividades que conforman las artes escénicas, podrían ser un gran aliado en el objetivo de procurar que en el sucesivo desarrollo desde niños a jóvenes, nuestros alumnos enriquezcan sus destrezas de comunicación y maduren en torno al buen autocontrol emocional que se ha de manifestar en las diversas situaciones interpersonales. Sin duda, experimentar muchas veces las artes escénicas le permitiría a los niños y jóvenes, por ejemplo, ejercitar el hábito de escuchar; aprender a iniciar y mantener una conversación; administrar y seguir instrucciones; y a dar la opinión de lo que piensan. También les ayudará a aprender a convencer a los demás; a practicar y saber privilegiar el trabajo colaborativo; a reconocer los propios sentimientos y expresarlos; a comprender los sentimientos de los demás; a responder favorablemente al fracaso; y también a saber enfrentar a las presiones del grupo.

En suma, ¿por qué no incluir la práctica no simplemente episódica ni lúdica, sino que de forma permanente y variada de las artes escénicas en el trabajo escolar?

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