[Editorial] El desliz de la ministra

Por: Fotografía: Agencia Uno 10:40 AM 2016-07-15

Las recientes declaraciones de la ministra de Educación, Adriana Delpiano, a un medio de circulación nacional, en la que invitó a universidades públicas como la Universidad de Concepción, la Austral de Chile o la Federico Santa María, a ser estatales para ser tratadas como tales en materia de financiamiento, transformando su administración y aceptando a representantes de la Presidenta de la República en su directorio, constituyen una falta de respeto a décadas de tradición e historia, a su autonomía y a un trabajo serio con vocación pública que las ha posicionado por sobre la mayoría de los planteles estatales en distintos rankings.
“Si estos planteles públicos no estatales decidieran aceptar a tres o cuatro representantes de la Presidenta de la República y a comprometerse a cumplir con tener la gobernanza que establece la ley para las estatales, bienvenidas sean porque son pluralistas y laicas”, manifestó la secretaria de Estado, que de paso, hizo una distinción entre las universidades católicas y las no católicas que componen el G9.
El rector de la Universidad de Concepción, Sergio Lavanchy, calificó como un “desliz” las afirmaciones de la ministra, al tiempo que criticó la forma, la oportunidad y el fondo de su argumentación, ya que el proyecto de ley de reforma a la educación superior recién fue enviado al Congreso, y un debate sobre la estatización de estos planteles solo se podría dar una vez aprobado el proyecto, es decir, probablemente en un año más. Incluso, es posible que Delpiano ya no encabece la cartera en dicho momento.
Para el titular de la UdeC, esta situación genera incertidumbre, por cuanto implicaría modificar no solo la naturaleza jurídica de las instituciones, sino además la estructura de funcionamiento de sus trabajadores para pasar de un sistema sindical y de negociación colectiva a uno de estatuto docente.
En suma, se trata de lamentables declaraciones que constituyen algo más que un desliz, pues dan cuenta del sesgo estatista de la actual administración, y que ha quedado plasmado en el proyecto de ley, que da un trato preferencial a las universidades estatales, pese al reconocido rol público de las casas de estudios que integran el G9.
“Si el Estado de Chile ha apoyado a universidades como la UdeC, que en 97 años, con su estructura jurídica, ha demostrado ser un modelo bastante eficiente de gestión y de administración, ¿por qué ahora tendría que pasar a ser estatal? Una cosa es estatizar la universidad y otra es darles el trato preferente que se les está dando a las estatales”, manifestó Lavanchy.
En la práctica, este “desliz” de la ministra, que ha generado el rechazo de los rectores de las tres universidades mencionadas y de líderes políticos de distintos partidos, lo que hace es desconocer 97 años de historia, una historia que nació en Concepción gracias a la voluntad de la comunidad organizada que no se conformó con la negativa de Santiago a crear una universidad en la zona, de manera de brindar acceso a la educación superior a los jóvenes que no tenían otra opción que trasladarse a Santiago.
Hoy, sin embargo, con solo una frase, la ministra desconoce que la Universidad de Concepción ha ido creciendo gracias a la exitosa vinculación que ha establecido con el Estado, con un modelo que garantiza su autonomía y responde a la vocación pública que le dio origen, formando profesionales altamente calificados, que jamás se atreverían a proponer la estatización de su alma mater.

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