Alta dirección pública

Por: Ladiscusion.cl 09:15 AM 2016-07-09

Pese a que el objetivo de su creación fue hacer más transparente y eficiente el proceso de selección para los cargos directivos de la administración pública, a 13 años de su implementación, el sistema de Alta Dirección Pública (ADP) no ha dado los resultados esperados y no son pocas las críticas que se hacen a su funcionamiento, ya sea por eventuales vicios en los procesos de selección, como también por la poca eficiencia del sistema.


El objetivo del Sistema de ADP “es dotar a las instituciones del gobierno central -a través de concursos públicos y transparentes- de directivos con probada capacidad de gestión y liderazgo para ejecutar de forma eficaz y eficiente las políticas públicas definidas por la autoridad” según el Servicio Civil, organismo público descentralizado, que se relaciona con el Presidente de la República a través del Ministerio de Hacienda, y de quien depende el Sistema, que fue creado en 2003, luego de una serie de hechos irregulares detectados en la administración pública, como fue el caso de los sobresueldos, a fines de 2002. 


En un acuerdo amplio entre Gobierno y oposición de la época, se acordó profesionalizar la contratación de los directivos públicos mediante un sistema de selección transparente y objetivo, que, para atraer a los mejores profesionales, fijara una escala de remuneraciones competitiva con el mercado del trabajo. De esta forma, se lograba dar una solución definitiva a la irregularidad de los sobresueldos y de paso, evitar, en la medida de lo posible, los favores políticos en la nominación de funcionarios públicos.


Sin embargo, un estudio del Centro de Estudios Cerregional, que analizó la eficiencia del sistema, a partir de una muestra de 28 concursos distribuidos entre 2011 y 2016 -incluido el que seleccionó al ex director del INE, Francisco Javier Labbé- reveló que no ha sido todo lo exitoso que se esperaba, con una eficiencia que apenas supera el 40%, muy por debajo de los indicadores de los sistemas de selección de trabajadores de las empresas privadas, los cuales en promedio superan el 54%.


Contrasta con dichos resultados, los recursos que el erario público asigna para estos efectos. El Servicio Civil cuenta con un presupuesto anual de $10 mil millones, donde el 40% se asigna a financiar una planilla de 132 personas. El costo variable promedio por concurso, de acuerdo a la información disponible, alcanza los $15 millones.


La muestra considerada, tiene un promedio de 200 postulantes por concurso. El 23% de los concursos fue declarado desierto; el 36% de los nombramientos duró, en promedio, menos de 3 años (el nombramiento en el sistema de ADP dura 3 años y puede ser renovado por hasta dos veces, por igual período).

Según el estudio del Cerregional, si se extrapolan estos resultados al promedio de 80 nuevos concursos por año, registrado en los últimos 4 años, la eficiencia del proceso es muy baja toda vez que, del total del esfuerzo realizado en la selección, que suma $1.200 millones, $280 millones no tuvieron resultado (concurso desierto) y $430 millones asignados no cumplieron con las expectativas al no ser renovado su nombramiento, al menos, por una vez.


A la luz de estos resultados, surge un fundado cuestionamiento a la eficiencia de este sistema, pues como muchos otros modelos implementados en la administración pública, tiene una motivación plausible, pero su implementación ha sido deficiente, al punto que cabe pensar que una tómbola podría dar resultados similares, e incluso, más inclusivos y transparentes. 


Ante ello, la solución no es poner fin a la ADP, sino todo lo contrario, es decir, perfeccionar su aplicación, apuntando al grado de discrecionalidad con que los funcionarios responsables operan el sistema y por supuesto, a los sistemas de control y evaluación.

 

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