Habla joven que estuvo preso siendo inocente en Chillán

Por: Felipe Ahumada Fotografía: La Discusión 09:20 PM 2016-07-06

Si bien hubo en festín de enunciados periodísticos que ironizaban con la decisión de dejar en prisión preventiva a un chillanejo de 21 años por “robarse 500 pesos”, con las consecuentes rabietas de los lectores en las redes sociales, lo cierto es que tal medida cautelar es la que en esta jurisdicción se suele dictar en contra de quienes cometen “robos con violencia”, ya que la ley chilena dispone de penas que superan los 5 años de cárcel para quienes las cometen, independiente de qué se hayan robado.


Pero el caso de los “500 pesos” sí deja en entrevero que hay ciertas etapas procesales que asoman tan vulnerables que basta una mentira para dejar en prisión a un inocente.


Y fue por estar acusado de agredir para robar que el Juzgado de Garantía de Chillán dejó privado de libertad a  Marcos Díaz Salazar, un vecino de la Población Arturo Prat, quien -como ya lo publicara LA DISCUSIÓN el pasado 6 de junio- intervino en una pelea solo para separar a los contendores, cuya mecha se incendió luego que una mano anónima le tocara los glúteos a la mujer de uno de los que bebía afuera de un clandestino en la Población Arturo Prat.


René de la Hoz, el dueño del clandestino en el que se desarrolló la gresca, le pidió a su mujer que atestiguara en contra de Díaz y dijera lo de los famosos 500 pesos, para así con un falso testimonio  vengar desencuentros anteriores entre ambos. 


“Estábamos tomando con unos amigos, en eso llega la esposa y el hijo de un amigo que estaba con nosotros, una persona, de otro grupo, le dio un agarrón y se armó una pelea. Yo me metí a separar, ni siquiera me metí en la pelea y de ahí no supe más hasta que al mes siguiente me fueron a buscar detenido por robo con violencia”


El testimonio bastó para complementar las certificaciones de lesiones y dejar a Díaz en la cárcel por cuatro meses, hasta que la historia tuvo un vuelco brutal.
El dueño del clandestino fue detenido por homicidio meses después, y en ese contexto, su pareja admitió que había mentido a solicitud de éste. 


La abogada Marcela Larraín comenzó con una serie de diligencias, no solo en tribunales, sino en el mismo Ministerio Público, para convencer a los fiscales de revisar la causa, consiguiendo así su libertad el pasado 3 de junio.


“Espero recuperar lo que perdí”
Quedaba por resolver un problema técnico dentro de lo jurídico, pero que en esencia va más allá de lo estrictamente semántico.


Se pidió una audiencia en el Juzgado de Garantía de Chillán para cerrar la investigación en contra de este vecino de la Población Arturo Prat. Acá aparece la Fiscalía pidiendo que se decrete una orden de “no perseverar” lo que no fue aceptado por Marcela Larraín, quien solicitó -en cambio- que se sobreseyera la causa. “La diferencia es que una causa en la que no se persevera no necesariamente se admite la inocencia del imputado, en cambio el sobreseimiento demuestra que no hay delito alguno que investigar”, aclaró la letrada defensora.


Sin embargo, se dio orden de no perseverar, porque sobreseer sería cerrar la causa, y la investigación continúa hasta aclarar qué fue exactamente lo que pasó esa noche.


Declarado inocente entonces, la Defensoría Penal Pública de Chillán presentará el caso al Proyecto Inocentes, que busca modificar algunos puntos del sistema procesal penal para que, por ejemplo, un mero testimonio no baste para dejar privado de libertad a un imputado.


Si bien no quiso hablar ese 3 de junio luego de abandonar caminando en libertad los tribunales, ayer algo más tranquilo sí lo hizo y dijo que “esto fue muy duro, porque perdí todo lo que en ese momento tenía, perdí el trabajo, me perdí del embarazo de mi pareja y todo eso es súper fome para mí y para mi familia, porque además me querían tirar una pena súper alta y por algo que yo no había hecho”.


Acompañado de su madre y de su abogada, agregó que “ahora ya estoy tranquilo por todo lo que pasó, se aclararon las cosas y espero que lo que perdí lo pueda empezar a recuperar”.


En tanto, la madre de Marcos, Érica Salazar, apuntó a que “nosotros como familia, su hermana, su papá, su hermano chico, a todos nos destrozó esto y lo único que pido es que esto que le pasó a mi hijo no le vuelva a pasar a nadie más”.


 Los otros casos en Ñuble
De ingresar el caso de Marcos Díaz al Proyecto Inocentes, sería ya el cuarto caso de Ñuble.


El primero fue un auxiliar de escuela, Alonso Etcheverría, quien tras desempeñarse en ese puesto por 26 años, fue acusado de abusos deshonestos en contra de un niño de seis años, por lo que estuvo 123 días en prisión hasta que se demostró su total inocencia y recuperó la libertad.


Luego viene quizás el más dramático de todos, el de Elías Cartes Parra, supervisor de un supermercado acusado de haber asesinado al sacerdote Carlos Fernández Fletá, muerto de 16 puñaladas en su casa. Estuvo ocho meses en prisión luego que la PDI descubriera gotas de sangre en el baño, las que atribuyeron como suyas, lo que fue descartado en el juicio, junto con cualquier grado de participación de Cartes en ese hecho.


Y el tercero afectó a la dueña de un kiosco, Maribel Sánchez Merino, a quien la PDI le atribuyó erróneamente el ser parte de una red de tráfico de drogas de la que sí participaba su hermana. Estuvo tres meses en la cárcel, debiendo dejar a su hijo de ocho años a cargo de su otra hija de 17.


“Yo no digo que esto fue culpa de la Fiscalía o la defensa o del tribunal, esto es una falla del sistema y eso es lo que no puede seguir pasando, hubo más testigos de esa pelea, ¿por qué no declararon?”, apuntó la abogada Larraín, en tanto que para el fiscal Pablo Fritz, “no hay error del sistema, al contrario es una reacción del sistema ante una debilidad de la investigación”.

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