Advierten que si no cambian las leyes habrá más presos liberados

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Fernando Villa Quilodrán 09:50 PM 2016-07-05

Una ponencia centrada en la idea de que es imposible gobernar si no se sabe qué es lo que quiere la gente, si no se le escucha o si no se conocen sus necesidades, fue la que dictó el presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch, en la sala Schäfer de la Universidad del Bío-Bío, en un evento organizado por la logia Tolerancia Nº 12 en el marco del aniversario 140 de la masonería del Valle de Chillán.


En un discurso lleno de anécdotas y relatos en formato de parábolas que se centraron en los preceptos humanísticos que deben poseer mandatoriamente quienes aspiren a ser servidores públicos, el ministro nacido en Parral en 1944 y quien fuera relator de la Corte de Apelaciones de Chillán en 1982, antes de continuar su carrera judicial en Santiago, extendió sus planteamientos sobre valores como la misericordia, la tolerancia y la responsabilidad social que deben asumir quienes imparten justicia, ya tocados por la misma autoridad en diferentes charlas dictadas en otras aulas del país.


Aludiendo distendidamente a su “pasado” chillanejo, el ministro mostró  su satisfacción por reencontrarse “con la comunidad intelectual de Chillán tan nutrida y diversa”, apuntando a que “estamos desafiados a resolver judicialmente los problemas de desconfianza recíproca que hay en Chile y cuyo origen al parecer son los problemas políticos, en relación a dineros. Nos encontramos con muchas conductas que no tienen ley y que el Código Penal no contempla”, afirmó en relación a delitos como los informáticos o de colusión, y  agregó que “mucha gente cree que bastaba con el dinero para poder hacer lo que se le ocurriera y eso no está bien; eso no le hace bien al país tampoco”.


“Puede llegar a ser el doble”
Consciente de que fue blanco de críticas mediáticas luego que se negara sistemáticamente a presentarse en la Cámara de Diputados a explicar por qué los jueces de Valparaíso dejaron libre a cerca de dos mil reos, Dolmestch le explicó a la audiencia formada por autoridades locales, abogados, docentes, estudiantes y miembros de la logia, las razones estructurales y constitucionales que se lo impedían.


“En primer lugar, el Poder Judicial es independiente y no reconoce al Legislativo como interpelador, por otra parte nosotros no somos los patrones de los jueces de Chile, no podemos exigirles que cambien sus resoluciones a menos que sea por medio de impugnaciones o recursos legales, entonces no tenía nada para explicarles porque realmente no sabía las razones que esos jueces tuvieron para entregar esa cantidad de beneficios”, aclaró.


Siempre en el contexto de la imposibilidad de gobernar sin conocer a la gente, Dolmestch utilizó el anterior ejemplo para demostrar los riesgos de imponer leyes extranjeras en Chile, sin antes adaptarlas.


“Muchos jueces creen que esas concesiones son un derecho más que un beneficio y puede que si esta ley no cambia, el próximo año los presos que salgan en libertad sean el doble”, advirtió.


Finalmente, Fernando Toledo Montiel, Venerable Maestro de la logia chillaneja, sostuvo que “es de mucha importancia haber recibido a la autoridad más alta del Poder Judicial y más todavía cuando en un estilo tan profundo y muy didáctico, nos habla con una simpleza de temas muy profundos y delicados que tiene referencia con la forma en que se debe impartir justicia en nuestro país”.

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