[Editorial] Acceso a la web

Por: Fotografía: Agencia Uno 11:15 AM 2016-07-05

La Séptima Encuesta de Acceso, Usos y Usuarios de Internet, que se aplicó en 2015, pero sus resultados se dieron a conocer este año, dio cuenta de un notable aumento de la penetración de Internet en las zonas rurales, que llegó a un 56%, bastante superior al 44% que se había registrado en la encuesta anterior, un hecho bastante importante si se considera que con este proceso se contribuye a reducir una de las brechas de acceso, uno de los temas prioritarios de la agenda del Gobierno.
De hecho, en el análisis de la encuesta se pueden detectar otras brechas (el promedio nacional de acceso se empinó hasta el 76%), que corresponden a los ingresos y a la edad. Pero en el caso de Ñuble, por su alta concentración de población rural, superar esta brecha debiera ser un objetivo prioritario, pues avanzar en este camino no solo tendría ventajas en el mejoramiento de la calidad de vida de las personas y en contribuir a mejorar las competencias de los hijos del campo, sino que también en el desarrollo de nuevos emprendimientos.
El acceso a Internet, no obstante, es una de las muchas carencias del mundo rural en materia de acceso a servicios básicos, como agua potable, electricidad, salud o educación. En tanto, en los últimos años se ha observado un fuerte crecimiento en el número de hogares con acceso a la red, de la mano del explosivo aumento de dispositivos móviles, como los celulares, que están reemplazando a los puntos fijos.
Actualmente, el principal dispositivo de conexión a Internet en los hogares es el teléfono móvil, tanto en la zona urbana como en la rural, y casi 20 puntos porcentuales sobre el computador portátil, que es el segundo dispositivo más usado.
El teléfono móvil es igualmente el dispositivo con mayor número en los hogares, con un promedio de 2,6 por sobre los otros dispositivos, que tienden a ser de uso compartido como los computadores fijos y portátiles.
Existe otro tipo de atraso y pobreza, asociado a factores diferentes de los que suelen tenerse en cuenta para realizar mediciones. En virtud de ello puede sostenerse que el concepto de pobreza evoluciona. 
En efecto, hoy también deben considerarse pobres tanto los que no tienen ni utilizan los adelantos tecnológicos como aquellos que se alejan de la información y no la aprovechan para sus tareas cotidianas. En este sentido, la idea de analfabetismo también adquiere nuevas dimensiones. Antes, era analfabeta la persona que no sabía leer ni escribir ni calcular. Hoy lo es quien no dispone de la posibilidad de acceder a la red Internet. Quien no esté conectado a las redes de información tendrá un nuevo factor de desigualdad social y estará cada vez más excluido de los beneficios del desarrollo.
En ese sentido, la tecnología impone nuevos retos a las sociedades y a los ciudadanos. Así lo han entendido algunas empresas, que en conjunto con el Estado han optado por aumentar la cobertura en las zonas rurales. 
De igual modo, el Gobierno ha impulsado como política pública subsidiar la oferta mediante aportes directos del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones (FDT), como también la implementación de Wifi Pública.
La pobreza rural presenta diferentes aristas y matices. Y si bien urge en primer término dar solución a los problemas básicos que hacen a la dignidad de la persona, no deben descuidarse aspectos como el mencionado, toda vez que un desplazado de la tecnología será cada vez más discriminado, sus oportunidades se recortarán y se dificultará su participación en la vida económica y social.

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