[Editorial] Riesgo de inundaciones

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:45 AM 2016-07-04

En 2002, cuando se concluyó el Plan Maestro de Aguas Lluvia de Chillán y Chillán Viejo, la ciudad era distinta, y vastas zonas que hoy exhiben un acelerado desarrollo inmobiliario no eran más que áreas de extensión urbana.
Han pasado 14 años y en dicho periodo se han producido desbordes de esteros y canales que atraviesan la ciudad, que han afectado a miles de personas en distinto grado. Y es que a medida que crece la ciudad, menores son los terrenos disponibles para drenaje, y cada vez son menos los espacios disponibles para cumplir ese objetivo, forzando el escurrimiento gravitacional hacia los cauces más cercanos.
Los esteros Las Toscas y Las Lechuzas, así como el Canal de la Luz, son los cauces más activos de la zona urbana de Chillán, por tanto, los que representan una mayor peligrosidad para las viviendas cercanas, por el riesgo de desborde e inundación.
Luego de cada fenómeno climático, las autoridades recuerdan la importancia de la ejecución del mencionado plan como la fórmula para evitar estos eventos, y sin embargo, ninguna de las obras contempladas en el instrumento de planificación se ha ejecutado.
En el Plan Maestro se incluyen proyectos de gran envergadura para drenar de manera eficiente las aguas de la ciudad, aprovechando los cauces. El costo estimado de la ejecución del plan completo bordea los $29 mil millones.
Afortunadamente, en enero de este año el MOP anunció que en el segundo semestre se licitará la primera etapa del Plan Maestro, la que representará una inversión de unos $5 mil millones. Se trata de las primeras obras de mejoramiento del Canal de la Luz, que beneficiarán a unas 30 mil personas.
Si bien se valora que este año por primera vez se abordará este desafío, resulta preocupante que por otro lado, la autoridad continúe permitiendo la extensión urbana en zonas con riesgo de inundación.
El documento “Estudio de Riesgos”, elaborado por el arquitecto Manuel Iligaray, como complemento al recién aprobado Plan Regulador Comunal de Chillán, asegura que las zonas de extensión urbana, planas y bajas, donde las napas freáticas se ubican a escasa profundidad y los suelos rápidamente se saturan, están en riesgo, particularmente al poniente y surponiente.
Por ello, en el mencionado estudio se advierte que se debe prestar atención a los sectores de las áreas de extensión urbana o periférica, por el posible futuro uso residencial de los predios, “los que podrán ser ocupados previa elaboración de estudios localizados de riesgo, exigidos por la municipalidad”.
Lamentablemente, a la luz de los miles de metros cuadrados de edificación autorizada en los últimos años por el municipio de Chillán, no es difícil anticipar que muchos nuevos barrios podrían sufrir las consecuencias de los desbordes este invierno o cualquier otro invierno, particularmente en eventos de intensas precipitaciones concentradas en cortos periodos, fenómenos climáticos que se hacen cada vez más frecuentes.
Ante esto, sería responsable realizar una actualización del Plan Maestro de Chillán y Chillán Viejo, y paralelamente, realizar estudios localizados de riesgos en cada nuevo proyecto habitacional que solicite permiso municipal.
Es clave entender que el crecimiento en extensión de la ciudad tiene sus costos, no solo de transporte y de sacrificio de suelo agrícola, sino que también en materia de mitigación de riesgos. Para ello, la planificación urbana cumple un rol clave, pero también es fundamental que el municipio, las empresas constructoras y los habitantes sean responsables.

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