Los tormentosos amores de Violeta Parra y su vínculo con Escámez

Por: Carolina Marcos Fotografía: Archivo La Discusión 10:20 PM 2016-07-02

Al muralista lo conoció trabajando en la Universidad de Concepción. Ambos tuvieron un fogoso romance

Quienes la conocieron concuerdan en su fuerte temperamento y la pasión con que enfrentó la vida

Quienes la conocieron advierten que el carácter de la folclorista sancarlina era muy parecido al que se pudo apreciar en la cinta “Violeta se fue a los cielos” de Andrés Wood. Apasionada, enamorada y a ratos violenta y malhablada, lo cierto es que la integrante de la familia Parra Sandoval no solo cultivó con gran talento las artes folclóricas, sino también, las del amor. Así también queda consignado en el libro “Yo Violeta”, en donde su autora Mónica Echeverría escribe que habría quebrado al menos 14 guitarras en la cabeza de hombres que no la correspondieron o que la engañaron. 

Una de esas guitarras se quebró en la cabeza de otro personaje de la historia ligado a Chillán, Julio Escámez. El pintor y la folclorista se habían conocido en 1953, cuando Escámez fue contratado como docente de la Universidad de Concepción y Violeta era una invitada de la casa de estudios para participar en las escuelas de verano de la UdeC. Mientras el amor crecía entre ambos, la universidad le encargó a la artista la investigación del folclor de la zona, trabajo que derivó en la fundación, en 1958, del Museo Nacional de Arte Folclórico Chileno.  

Un testigo privilegiado de este romance fue Eduardo Contreras Mella, abogado y ex regidor y alcalde de Chillán. “Yo conocí a Violeta en Chillán en una época en que comenzaba a ser famosa. Recorría la zona siempre buscando a cantoras populares para que le entregaran el tesoro de sus canciones. Recorrió mucho Minas del Prado, Niblinto y Pinto. Más tarde, cuando fuimos regidores, acordamos que el gran muralista Julio Escámez pintara un mural en la Municipalidad de Chillán, un trabajo que todos sabemos que fue destruido por los militares de la dictadura tras el golpe. En esa época nos hicimos muy amigos y me contó que habían sido pareja en Concepción”, recuerda el abogado. 

“Lo que se sabe es que Violeta un día fue a buscar a Julio a una sala de la Universidad de Concepción y lo sacó con fuerza para enrostrarle una supuesta infidelidad de él con una de sus alumnas. Testigos de este romance son las canciones inéditas que Violeta le dedicó a Julio, incluso al término, cuando escribió y grabó ‘Muerte con anteojos’”, recordó. 

Pero la historia cuenta que el arrebato llegó más lejos para Violeta, quien incluso quemó el colchón en donde había hecho el amor con el muralista, según el libro de Mónica Echeverría. “Ella era muy apasionada, muy arrebatada, pero una tremenda mujer, folclorista y artista de nuestra zona”, precisa el abogado. 

En aquel tema de desamor que Violeta le dedicó a Julio se advierte su amargura: “De qué le sirve el consuelo/ Tal esqueleto es la muerte/ De qué me sirve la suerte/ Si me da tanto desvelo/ Me está causando recelo/ El frío lo tiene mudo/ Pero a su llamado acudo/ Porque así será el destino/ Este finado ladino/ Quiso ser mío y no pudo”.

Los amores que marcaron su dramático final 
El primer gran amor de Violeta Parra fue Luis Cereceda, un trabajador ferroviario a quien conoció en el restaurante “El tordo azul”, en donde ella cantaba junto a su hermana Hilda en Santiago. Con él se casó y tuvo a Isabel y a Ángel. A fines de la década del cuarenta, sin embargo, rompió su relación con él y se mantuvo sola hasta que conoció a Luis Arce con quien tuvo a sus hijas Carmen Luisa y Rosita Clara. Esta última murió el año 1954, mientras Violeta se encontraba de gira por Europa. Con Arce también rompió a su regreso del viejo continente. 

En París, años más tarde, tuvo un romance con el español Paco Ruz. Pero fue en 1960 que su vida daría un giro al conocer al suizo Gilbert Favré. “El gringo” y ella tenían 18 años de diferencia y quienes fueron testigos de ese amor, advierten que fue el más peligroso para la autora de “Gracias a la vida”. 

Así lo cree el folclorista chillanejo Osvaldo Alveal. “Conocí a Violeta en el colectivo ‘Chile Ríe y Canta’. El carácter de la Violeta era muy fuerte. Ella era muy posesiva y tuvo dos intentos de suicidio antes de matarse. La primera vez tomó pastillas y yo acompañé a Héctor Pavez a la clínica en donde la tenían. Recuerdo como si fuera ayer cuando él la retó, hasta le tiró unos garabatos por lo que había hecho y le dijo que se mejorara para que pudiera volver a su carpa”.

Alveal recuerda que en el segundo intento de suicidio, Violeta se cortó las venas. “Fueron períodos de pena para ella. Ángel y la Isabel la dejaron sola, instalaron otro local y no la llevaron nunca. Tampoco la fueron a ver a La Reina. En la carpa ella tenía solo permisos provisorios. No tenía baños y constantemente estaba siendo hostigada por los inspectores que le pasaban partes. El desamor de los hijos y del suizo catapultaron su muerte. Yo siempre he dicho que Gilbert Favré la utilizó para llegar a Chile. Luego se fue a Bolivia y se casó. Todas esas cosas gatillaron lo que pasó con ella después”, recordó.

Al momento de la muerte de Violeta, los músicos del colectivo se encontraban en gira en Punta Arenas. “Cuando supimos la noticia, suspendimos la gira y nos fuimos a Santiago para sus funerales”, dijo Alveal.

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