Centro logístico

Por: Fotografía: M. Ulloa 05:10 PM 2016-07-02

Chillán y sus alrededores tienen un enorme potencial para el desarrollo de negocios en el ámbito de la logística y el transporte. Su ubicación privilegiada, en el centro del país, cercano a los puertos de la costa penquista y a 400 kilómetros de Santiago, le brindan la posibilidad de ser un polo atractivo para inversiones orientadas a mejorar la eficiencia del transporte, el almacenamiento, la distribución y en general, la industria logística.

Prueba de lo anterior es la construcción de numerosos centros de almacenamiento y distribución de importantes empresas nacionales en los últimos años, principalmente del rubro alimentos, como CCU, Colún y Cencosud, así como también en rubros como el de maquinarias, abarrotes y combustibles, entre otros.

Hoy, cuando el transporte representa uno de los principales costos de producción en muchos rubros, la eficiencia logística constituye una de las áreas clave para las empresas, donde el desafío mayor está puesto en busca soluciones que permitan reducir los costos y así, aumentar la competitividad de la producción.

Entendiendo esta condición de la ciudad, sus autoridades han promovido en las últimas décadas el desarrollo de zonas con esta vocación, específicamente, con parques industriales en la Panamericana Norte, en Chillán, y en la Ruta 5, en Chillán Viejo.

Pero los esfuerzos del sector público por atraer inversiones de este tipo en la intercomuna no han tenido los frutos esperados. Es así como se observa un lento crecimiento de los mencionados parques industriales.

Ello se debe, en parte, a los escasos incentivos que se han generado desde el sector público para atraer inversiones, pero también, a la falta de una robusta red de infraestructura multimodal que brinde facilidades a las empresas para movilizar carga.

Respecto de esto último, si bien la zona cuenta con expeditas vías de acceso, como la Ruta 5, así como una conexión con los puertos, a través de la Autopista del Itata, existe un atraso notable en el desarrollo del transporte ferroviario y aéreo, así como también en materia de pavimentación de caminos secundarios.

En ese sentido, desde el sector forestal, el principal motor de la economía local, hace más de una década se viene insistiendo en la necesidad de recuperar la conexión ferroviaria entre Chillán y Concepción, puesto que este modo de transporte exhibe costos más bajos y mayores niveles de seguridad.

Y por el contrario, en el ámbito del transporte aéreo sí se han realizado inversiones con el objetivo de mejorar el aeródromo Bernardo O’Higgins sin que hasta la fecha eso haya redundado en la creación de rutas aéreas de carga. En este caso, si bien el objetivo principal de la remodelación del terminal aéreo era el transporte de pasajeros, algunos sostienen que se podría aprovechar como zona de embarque de exportaciones, tanto las del rubro agrícola que se originan entre el Maule y La Araucanía, como las de otros sectores, como la salmonicultura de zonas australes. Para lograr esto, no obstante, un requisito fundamental es ampliar la pista, un proyecto respecto del cual existe un compromiso de parte del ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga.

Por todo lo anterior es que la futura Región de Ñuble, para que sea más que una nueva división político administrativa, debe pensar en darle un sentido de desarrollo a este cambio, focalizando las inversiones en aquellas áreas que representen una oportunidad, y en las que la zona exhiba ventajas comparativas. Avanzar en ese sentido no solo permitirá atraer inversiones y generar riqueza, sino que también contribuir a la generación de empleos y al bienestar de la población.

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