Impresiones de un precandidato

Por: Claudio Martínez Cerda 2016-06-30
Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.

Después de mucho dudar y hacerme el desentendido por unos días acepté llevar un regalo a un bingo que se desarrollaba en un barrio de Chillán. Siempre pensé que era una imprudencia llegar de invitado de piedra a una reunión propia de una comunidad, y más aún con un regalo para ser aportado al bingo, en circunstancias de que estaba en campaña para ser candidato a alcalde de Chillán.

Me parecía que el bingo de un grupo de vecinos debía estar ajeno de la contienda electoral. Finalmente acepté, y mientras hacia un “face tu face” con mi paloma ambulante como telón de fondo, compré un exprimidor en un supermercado cercano, a un precio que estaba lejos de ser un acto de ostentación. Llegué al lugar, una sede comunitaria, pensando en entregar el regalo e irme de inmediato. Sin embargo me enteré al llegar que había un candidato a concejal en la sala, lo que me tranquilizó un poco, ya que no era el único candidato en el lugar. Me senté junto a unos vecinos y compré un cartón para jugar, intentando darle normalidad a mi presencia allí, para pasar lo más desapercibido posible. Empezó el juego y me di cuenta que el primer regalo que se entregó llevaba pegado en el papel que lo envolvía una pequeña foto, como una estampita de quién lo había enviado. Luego tocó el turno al exprimidor, me correspondió entregarlo como corresponde, por ser quién lo había donado. Unas palabras de saludo después del candidato a concejal, el que además entregó los saludos de uno de mis competidores, y me retiro rápidamente. Unos días después, paseaba junto a mi familia por el mercado y una señora nos indica que ella era quién se había ganado el premio del bingo, y que el exprimidor que había ganado salió malo. Mi señora vanamente intentó persuadirla que se lo entregara para cambiarlo. Ella se negó y lanzó: “ya me formé  una mala impresión del candidato”. Esto se sumó a otra señora que cuando le pregunté, junto a un cartel con mi retrato, si votaría en las primarias, luego de pensar un instante me pidió un ataúd. Y en otro sector cercano al Persa San Rafael, me pidieron unas planchas de zinc. 

De a poco fui comprendiendo el destino de buena parte de la danza de millones que circulaban alrededor de las campañas. Estos fueron paulatinamente enajenando un sector no menor de nuestro pueblo, que vio en los regalos y prebendas una fórmula para resolver sus problemas del día a día, o de obtener alguna satisfacción aunque sea efímera. Las visiones a mediano y largo plazo parecen importar solo a un sector minoritario de nuestra sociedad, hoy cada vez más capturada por la búsqueda desenfrenada del éxito y de los logros cortoplacistas, por sobre la búsqueda del bienestar fundado en miradas más integradoras y de más largo plazo. Los grandes proyectos y que perduran en el tiempo son procesos que tienen un tiempo de desarrollo y de consolidación. Los actores públicos tienen responsabilidades que deben asumir urgentemente en este sentido. “Todos lo hacen”, es una de las expresiones más usadas, junto a otras prácticas, que solo dan cuenta de un clientelismo arraigado. Más aún en el contexto del voto voluntario, parecen ver en cada acción la posibilidad de un pequeño beneficio, ya que los candidatos tienen que convencerlos de que primero vayan a votar y luego que voten por ellos. 

Buena parte de nuestro pueblo aún no toma nota del cambio que se ha producido en la política y probablemente seguirá apostando por un tiempo, por quienes hicieron de esta forma de hacer campaña una práctica aceptada por todos o casi todos. Una nueva restricción del gasto electoral y la discusión serena sobre la conveniencia de mantener el voto voluntario, entre otras medidas, parecen ser del todo necesaria.

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