Mentalidad ganadora

Por: Rodrigo Oses 2016-06-28
Rodrigo Oses

Mentalidad ganadora. Eso es. No sólo una  fuerza colectiva que es capaz de jugarle de igual a igual a cualquiera. Es entrar a la cancha con la convicción al tope.

Confiando en una propuesta. En las capacidades propias. Sin temerle a las del rival. Confianza total en las herramientas que se forjaron en el trabajo.

Eso explica la nueva hazaña de la Roja. Con un grupo de jugadores que cree ciegamente en sus virtudes y hace lo imposible por alcanzar los objetivos.Que juega con entero desparpajo. Con talento de barrio. Con la bravura de la población. Con la clase de los grandes finalistas.

Ahí está el secreto. Este grupo de jugadores desterró la mentalidad timorata de antaño cuando Chile entraba a la cancha buscando la fórmula para no perder.

Ahora el sello es de seguridad absoluta que se le gana a cualquiera. Por eso ayer, aunque se ponían los pelos de punta, la defensa siempre trató de salir jugando, aunque retrocediera para volver a empezar, jugando con fuego ante la presión de Argentina, pero demostrando una confianza única aunque el partido era tenso.

Por eso Vidal guapea hasta el pitazo final, Medel no se achica ante nadie, Sánchez tira una cachaña ante defensas de talla mundial y Bravo descuelga ante gigantes en su área.

Esta generación reescribió la historia futbolística de nuestro país, no sólo desde una cancha de fútbol, sino que desde la mentalidad de un país acostumbrado a no creer, a chaquetear, a tirar para abajo, que se había acostumbrado a coquetear con el fracaso.

Este grupo de gladiadores les enseñó a las futuras generaciones que con talento, trabajo, disciplina, pero con mucha, mucha, convicción en las virtudes propias, se pueden derribar todas la barreras que ayer parecían infranqueables. Esta Roja debe ser el espejo de los futuros procesos en los que más que una cultura táctica, debe primar la mentalidad ganadora con espíritu guerrero para enfrentar.

Esta Roja inolvidable que nos regaló dos títulos en un año, nos enseñó que pensar como ganadores y no como eternos fracasados.

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