Ñuble baja cifras de robos de auto, pero aparecen bandas de clonadores

Por: Felipe Ahumada Fotografía: La Discusión 10:05 PM 2016-06-25

Hasta principios de años, hablar de robos de vehículos en Chillán cobraba un sentido especial, debido a que las estadísticas de la fundación Paz Ciudadana nos situaban junto al resto de Ñuble como la provincia de Chile con mayor alza en este tipo de delitos.
Ahora, hay una buena y una mala para contextualizar este fenómeno en nuestro territorio.
La buena es que Ñuble dejó de ser la comuna con más robos de vehículos, incluso en la Región del Bío Bío, donde aparecemos en el último lugar junto con Arauco, tras Concepción, Talcahuano y Bío Bío.
“Es más, Concepción, Bío Bío y Talcahuano concentran más del 70% de los casos de la región por lo que podemos decir que en Chillán y el resto de Ñuble, las denuncias por este delito han bajado, lo que no quiere decir que no las haya”, explicó el capitán Aldo Vittini, jefe del Servicio de Encargo y Búsqueda de Vehículos (Sebv) de Carabineros, Concepción.
La mala, es que el delito cambió en sus formas y ahora pasó de ser el típico caso de sustracción de automóviles con el propósito de sacarles la radio, las llantas y lo que suele ser de fácil reducción, para convertirse en un oficio que demanda mano de obra capacitada y organizaciones amplias cuyo propósito es clonar, gemelear o vender el vehículo a un mercado incauto tanto en Chile como en el extranjero, por lo que si antes al menos había esperanza de encontrar el auto robado, aunque con menos piezas; ahora esta posibilidad es más difusa.
¿Por qué en Chillán?
Para entender el fenómeno del alza de denuncias de robos de autos que marcó a Ñuble en 2015 hay que mirar al Plan Cuadrante y a las estrategias de georreferenciación del delito de Carabineros.
Los uniformados tras analizar las denuncias por robos en bienes nacionales que incluían artículos desde el interior de un vehículo comenzó a realizar rondas específicas por los lugares en que más denuncias había y campañas preventivas para promover el autocuidado.
Por lo tanto, los delincuentes se vieron con “menos tiempo” para sacar radios, llantas, espejos y neumáticos, por lo que la tendencia fue llevarse el auto completo hasta algún sector poco transitado -Quilmo por ejemplo- y “deshuesarlo” tranquilamente.
Pero los patrullajes han llegado a todos esos lugares, lo que redundó en que es carabineros quienes ahora subieron sus cifras de detenidos por estos robos y la tasa de recuperación de autos robados.
Pero la situación privilegiada de Chillán respecto al resto de país, es decir estar en el centro geométrico de Chile, atravesada por la 5 Sur y con conecciones de buena calidad para cada punto cardinal, también empezó  a ser utilizadas por las bandas de otras ciudades, quienes vieron a Chillán, Bulnes y San Carlos como las ciudades ideales para “llegar y llevar”.
“Lo que pasa es que las ciudades grandes fueron muy bien cubiertas por carabineros y los delincuentes empezaron a buscar otras ciudades para instalar desarmadurías ilegales, buscar un mercado fácil de engañar e instancias para blanquear los autos robados y Chillán, como otras ciudades similares les daba todo eso”, aclara Vittini.
Despiece, clonación y gemeleo
Así, el capitán de la Sebv, explica los tres objetivos de los delincuentes para robar un auto.
El más antiguo, el despiece. “Esto ocurre con autos que generalmente son del 2005 hacia abajo, que cuentan con menos medidas de seguridad. Estos son los que se roban y se los llevan a otras partes para sacarle repuestos, porque por el año son cada más difíciles de encontrar en los mercados formales”, explica.
En el caso de la clonación, Vittini dice que “acá la forma de operar parte con comprar un auto chocado, generalmente con pérdida total por lo que su costo es muy bajo. Luego la banda roba otro idéntico, le cambia las patentes y falsifica facturas para poder venderlo como legítimo”.
Una empresa que hizo una fortuna con este método fue la recientemente desbaratada H-One que vendió casi 450 vehículos clonados, uno de ellos encontrados en la región, en San Nicolás, específicamente una camioneta Mazda que fue vendida en $13 millones.
El comprador perdió la camioneta y el dinero. Para poder recuperarlo deberá realizar un largo trámite en el Juzgado Civil.
Finalmente, está el “gemeleo”, que consiste en robar patentes para ponérselas a vehículos robados de idénticas características y revenderlos. Esto va acompañado de facturas y firmas notariales falsas, lo que les permite a los delincuentes inscribir maliciosamente el vehículo en el Registro Civil, a nombre del incauto comprador. También la semana pasada se halló un auto gemeleado en Laja, cuyo comprador lo adquirió extrañamente en un remate realizado por un martillero público en Chillán.
Imposibles de robar
La buena nueva es que la tecnología nos vuelve a dar una mano. “Los autos con chips en las llaves o con el botón digital “on-off” son imposibles de robar y lo bueno es que no solo vienen en las versiones de autos caros”, dice Vittini.
Si hay menos recursos, los cortacorrientes y las láminas de vidrio pueden evitar un mal día.

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