[Editorial] Pensiones y longevidad

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:25 AM 2016-06-24

Esta semana, la Superintendencia de Pensiones anunció la baja de un 2,1% en el pago de las jubilaciones, debido a un aumento en la esperanza de vida de los chilenos.
Si bien la medida no afectará a quienes están jubilados actualmente, sí comenzará a ser efectiva para quienes se pensionen a partir del 1 de julio próximo.
Esta decisión se adoptó a partir de las tablas de mortalidad que determinan la Superintendencia de Pensiones y la de Valores y Seguros, las que revelan un progresivo envejecimiento de la población chilena, con una cifra cada vez más alta de adultos mayores.
Se trata de un proceso natural que se observa principalmente en los países con mayores niveles de desarrollo, y que está haciendo tambalear el modelo de financiamiento de las pensiones en aquellas naciones con sistemas de reparto, como en Europa, pues estos modelos solidarios se sustentan en la lógica de que la población activa financia las pensiones de la población pasiva.
Por el contrario, en Chile, el modelo de capitalización individual significa que el monto de la pensión dependerá exclusivamente de lo que el cotizante logre ahorrar durante su vida laboral, más la rentabilidad que obtenga el fondo, sin perjuicio de que el Estado subsidie a los segmentos más vulnerables que no alcanzan a generar una pensión básica.
Sin embargo, esta decisión fue interpretada por muchos como un cambio en las reglas del juego, que ni siquiera fue materia de discusión legislativa. Y es que si bien se podrá argumentar que ello es parte de las competencias de las superintendencias mencionadas, el impacto que ha tenido en la opinión pública pone de manifiesto la ausencia de una necesaria discusión nacional sobre los perfeccionamientos que requiere el sistema de pensiones.
Como se recordará, el Gobierno encomendó a una comisión asesora presidencial formada por expertos la elaboración de una propuesta de reforma al sistema de AFP, planteando como principal objetivo el mejoramiento de las pensiones.
Tras un año y medio, la llamada “Comisión Bravo” entregó un informe a la Presidenta en septiembre de 2015, el que contenía 58 propuestas concretas. Además, se plantearon dos modelos, rechazando de plano un sistema de reparto. Uno consiste en mantener el actual sistema de pensiones, pero reforzando el sistema de pensiones solidario integrado por el sistema de ahorro individual. En tanto, el otro plantea una reforma de carácter más estructural, proponiendo un sistema mixto (tripartito) donde una fracción de los ahorros de las personas va a un sistema de cuentas nacionales.
Entre las 58 propuestas se plantea precisamente aumentar la edad de jubilación de las mujeres, desde los 60 a los 65 años, sin embargo, a la luz de los cambios demográficos, no sería descabellado pensar en un aumento más allá de los 65.
Pero si de elevar el monto de las pensiones se trata, es clave aumentar el monto de las cotizaciones, una idea que es resistida por los críticos del sistema, pero que en la práctica no es más que el resultado de un ejercicio matemático, según el cual, un 10% de aporte mensual es claramente insuficiente, con mayor razón cuando la estructura salarial en Chile es muy poco equitativa. Además, muchos olvidan que el añorado sistema de reparto consideraba una cotización de 20%.
En consecuencia, urge que el Gobierno trabaje en el envío de un proyecto de reforma al sistema de AFP, a partir de una discusión seria y amplia, y de un consenso social y político, que rescate las bondades del actual modelo, pero que a la vez, incorpore un mayor componente solidario, que eleve el monto de las cotizaciones, que condicione el pago de comisiones a las AFP a la obtención de rentabilidades positivas, que promueva una mayor competencia y que se haga cargo de la mayor esperanza de vida de la población.

Comentarios