Proceso constituyente

Por: 08:20 AM 2016-06-21

Al igual que en el resto del país, el proceso constituyente liderado por el Gobierno y cuya finalidad es trabajar en transformar, modificar o mantener la Constitución, ha iniciado su camino en Ñuble, donde hasta la fecha se han realizado más de 250 encuentros ciudadanos, instancias que forman parte de la primera etapa de dicha reforma.

El proceso constituyente comenzó el 13 de abril con la primera etapa, que consta de la convocatoria y realización de estos encuentros locales donde las personas convocadas han debatido en base a tres grandes temas: derechos y deberes, principios y valores, y sobre qué instituciones deben estar contempladas en la Constitución.

Los grupos, formados por un número de entre 15 y 30 personas, han sido guiados por una metodología y han registrado en un acta los acuerdos, así como los desacuerdos.

En Ñuble, la participación ha sido bastante sorprendente, ya que en comparación con provincias mucho más pobladas del país, la respuesta de los ciudadanos a nivel local nos tiene ubicados entre las cinco zonas con mayor cantidad de encuentros locales. Desde que se inició el proceso, el pasado 13 de abril, a nivel nacional se han sistematizado 12 mil reuniones auto convocadas. De ellas, un 2,2% corresponde a 20 de las 21 comunas de Ñuble. Solo Ñiquén no registra encuentros, mientras que San Carlos, Coihueco y San Nicolás anotan las mejores participaciones. 

Precisamente, parte del éxito de procesos de este tipo tiene que ver con el hecho de que la ciudadanía asuma el compromiso de participar. En esta primera etapa, la autoridad ha puesto a  disposición de los chilenos dos herramientas: la consulta individual y los encuentros locales autoconvocados. Por ello, las críticas no deberían apuntar a que no existieron espacios de participación.

Sin embargo, vale la pena preguntarse cuáles son las características de las personas que se han sumado a este proceso constituyente: ¿Es solo una elite política e intelectual? ¿Los jóvenes han mostrado interés? ¿Las nuevas generaciones se han empoderado de este tema? ¿El proceso constituyente está siendo debatido al interior de las familias chilenas? ¿Se ha logrado la participación de los chilenos de estratos socioeconómicos más bajos, con menores niveles de educación o de zonas rurales?

Por ello, el tema a dilucidar es qué tan empoderada estaba la ciudadanía con este tema o cuál es el real nivel de conocimiento que la población tiene -con una débil educación cívica de por medio- para sentirse realmente capacitada para participar de estos cabildos. ¿Faltó acaso la creación de una etapa previa de formación ciudadana potente para incentivar la participación?

La atención entonces debe estar puesta en el interés “real” que los chilenos han mostrado en esta instancia y, especialmente, respecto a quién ha participado en este proceso: Es un dato que puede resultar relevante a la hora de analizar el éxito o fracaso del proceso constituyente.

Nuestra democracia padece un fuerte deterioro de credibilidad. Necesita reforzar los mecanismos de representación para afirmarse y también, institucionalizar mecanismos de participación directa que la complementen y enriquezcan. De ahí que los niveles de participación popular en el programa de cabildos no solo son un buen parámetro del interés sobre el proceso constituyente convocado por el Gobierno, sino también una prueba que puede terminar fortaleciendo o debilitando nuestra democracia.

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