Riesgos psicosociales en el trabajo

Por: Macarena Dávila Vera 2016-06-20
Macarena Dávila Vera

Académica Escuela de Administración y Negocios de la Universidad de Concepción

Parte fundamental de la tranquilidad y bienestar de todo ser humano, es el trabajo remunerado, que además de proveer ingresos, también nos permite satisfacer otras necesidades: socialización, estatus, sentido de pertenencia, autoestima, sentimiento de competencia y un camino para lograr una identidad social.

El trabajo dignifica como dijo Marx, pero implica también superposición de objetivos individuales y organizacionales, lo que puede llegar a ser un riesgo para la salud psíquica y social. Las causas pueden tener que ver con el contenido del puesto (diseño de las tareas, carga, ritmo u horario de trabajo), o con el contexto de trabajo: falta de posibilidades de desarrollo, la interferencia del trabajo en la vida familiar, calidad del liderazgo, relaciones con superiores y compañeros de trabajo, entre otros.

Por eso la importancia de la adopción en 2013 del Protocolo de Vigilancia de Riesgos Psicosociales en el Trabajo, por parte del Minsal, que contiene el Instrumento SUSESO/ISTAS 21, el cual identifica y mide posibles factores de riesgos, para luego intervenir los problemas detectados. Es una herramienta que unifica criterios en la identificación, evaluación, control y seguimiento de factores de riesgo psicosocial de las tareas laborales. 

Además de ser de aplicación obligatoria, ¿por qué debería ser importante aplicar este cuestionario por parte de las empresas? Porque está demostrado que los factores psicosociales no solo inciden en la seguridad, la salud física y sicológica de los trabajadores, generando estrés, insatisfacción y mala calidad de las relaciones interpersonales, también afectan el buen funcionamiento de las organizaciones. Si lo llevamos a lenguaje empresarial: el descuido del bienestar emocional de los trabajadores tiene como resultado una mayor ausentismo, rotación, bajo rendimiento, accidentes laborales, viéndose afectada evidentemente la calidad y la productividad.

De acuerdo a la OIT, el estrés relacionado con el trabajo tiene altos costos directos e indirectos para la sociedad. El impacto económico del estrés relacionado con el trabajo en Europa, por ejemplo, se estima en 617.000 millones de euros anuales, que incluye el costo del ausentismo, pérdida de productividad, costos para la salud pública e indemnizaciones por discapacidad. Si bien en Chile las cifras no son precisas, en 2015, la ACHS, dio a conocer que el 87% de los trabajadores chilenos de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Bío Bío y Metropolitana, perciben riesgo en su lugar de trabajo, siendo los físicos los de mayor importancia, seguidos por los ergonómicos y los psicosociales.

Las situaciones de trabajo en los países desarrollados y en desarrollo son similares, lo distinto son los enfoques para abordarlas. 

De acuerdo a la OIT, lo que hay que hacer básicamente es evaluar los riesgos psicosociales, tal como se hace con otros riesgos en el lugar de trabajo; adoptar medidas de prevención y control; mejorar la comunicación organizacional; permitir la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, crear sistemas de apoyo social y tomar en cuenta la interrelación entre las condiciones de trabajo y la vida personal. 

Parece simple, pero no lo es tanto en la medida que implica un cambio de la racionalidad organizacional predominante en nuestra sociedad.

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