Baja participación

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 08:30 AM 2016-06-20

La jornada de ayer es el ejemplo más palpable del descrédito en que está sumida la clase política en Chile. Las primeras elecciones primarias legales se desarrollaron pocos días después del arresto de un senador acusado de corrupción, y los resultados hablan por sí solos: un 5,5% de participación promedio a nivel nacional y un 7,4% en la Provincia de Ñuble.

Claramente, el proceso de desafección hacia la política se viene observando hace algunos años, y quedó en evidencia en 2012, cuando se estrenó la ley de voto voluntario, en que se constató una abstención récord  del 61%. Y si bien las municipales de dicho año no son comparables con las primarias de ayer, es altamente preocupante que más de un 90% del padrón electoral no esté interesado en la nominación de los candidatos a alcalde.

Para ser justos, sin embargo, también hay que reconocer que en Chile no existe una cultura de primarias, como se observa en países con democracias más consolidadas, por lo que se estima que tendrán que pasar varios años para que ésta pueda ser una herramienta verdaderamente representativa. En ese sentido, conviene recoger las críticas hechas por algunos candidatos respecto de la regulación de la propaganda, pues según manifestaron, no hubo tiempo y espacio suficiente para la difusión de sus candidaturas y propuestas.

En la Provincia de Ñuble, por ejemplo, de las 21 comunas solo seis tuvieron primarias: cinco de la Nueva Mayoría y una de Chile Vamos. Esto también habla muy mal del compromiso de los partidos políticos con la importancia de las primarias como mecanismo democrático legítimo para la nominación de los candidatos.

En ese sentido, la Ley de Primarias Legales fue una respuesta contundente al clamor de las bases por contar con sistemas de participación que permitieran elegir a los candidatos, y dejar atrás las viejas prácticas de la política que tanto han decepcionado a la ciudadanía, como la toma de decisiones por parte de cúpulas en el nivel central.
Pero la respuesta de la calle fue más contundente aún, y se puede interpretar como un decepcionado “no me interesa” en un contexto en que los partidos políticos son las instituciones peor evaluadas por la ciudadanía y los políticos hacen más noticia en tribunales que en sus habituales ámbitos de acción.

Por otro lado, igualmente preocupantes son las consecuencias de esto, ya que independiente de la discusión sobre la legitimidad de un proceso en el que  participó apenas uno de cada 20 electores, serán los nominados ayer quienes figurarán en la papeleta de las elecciones de octubre, una instancia en que también se prevé una alta abstención.

En ese sentido, en comunas como Bulnes, Chillán, Coelemu, Ninhue, San Carlos y Yungay, se puede interpretar que los nominados lograron un adecuado posicionamiento que les permitirá competir en buen pie, lo que demuestra la utilidad del mecanismo de primarias como ejercicio democrático.

Lamentablemente, lo anterior no quiere decir que el proceso permitió elegir a los mejores, ya que al tratarse de participaciones tan reducidas en algunas comunas, es fácil pensar que la disciplina de los militantes y simpatizantes fue el motor principal de los respectivos triunfos, y no la idoneidad o respaldo popular del postulante.

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