Primaria en Chillán

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 08:20 AM 2016-06-19

En los comicios de hoy no solo se elegirán candidatos a alcalde en 91 comunas del país (6 en Ñuble), sino que también cada candidato, partido y coalición se juega su capacidad de representar a un electorado más crítico, más numeroso, pero a la vez, más apático con la política. En ese sentido, personas y grupos se juegan su futuro en una actividad sumida en el descrédito para una importante mayoría de la población. 

Si se quiere hilar más fino, el sistema democrático también pone en juego su credibilidad, pues al no existir obligación de votar, se abre una gran interrogante respecto de la efectiva participación que tendrá este proceso. Una alta abstención equivaldría, sin duda, a la manifestación palpable de la decepción de la gente no solo ante los sucesivos escándalos que han remecido a la actividad política, sino también al desprestigio y consiguiente apatía por el que se supone es el gobierno que sienten más cercano: el municipal.

En el caso de Chillán, son varios los elementos en juego para los tres candidatos de la Nueva Mayoría.

El DC Carlos Arzola se juega su proyección política, ya que su influencia partidaria en el nivel local no ha ido a la par de sus resultados electorales. Ha competido un par de ocasiones, pero sus resultados han sido bastante discretos. Sin embargo, esta vez encaró de modo diferente su campaña y aunque breve, tuvo una interesante aproximación al uso de tecnologías de información y una positiva interacción con la ciudadanía. Si resulta vencido, su currículo político sumará una nueva decepción, pero probablemente nada más. Seguirá vigente como líder de la DC local.

Diferente es el caso del ex alcalde Aldo Bernucci, quien abandonó el municipio en 2008 tras 15 años de gestión, la que en sus postrimerías ya estaba desgastada. El abogado radical sí que se juega hoy su futuro político, pues a sus 72 años ésta se convierte en la última oportunidad para acceder nuevamente a un cargo de representación popular. Como se recordará, perdió en 2012 ante el actual alcalde Sergio Zarzar, en un proceso donde el voto de la ex Concertación se vio alterado por la candidatura independiente de Cristian Quiroz. Una eventual derrota lo convertiría en historia, ya que difícilmente tendría el apoyo para repetir una nueva aventura electoral.

El socialista Claudio Martínez, en cambio, arriesga muy poco en esta votación. Es más, independiente de si gane o pierda, su figura se verá fortalecida, pues hoy reúne un capital político mayor al que tenía hace un año, cuando prácticamente nadie lo conocía a nivel local. Lo que realmente se juega el ex director nacional de Gendarmería es la comprobación numérica de si su discurso de renovación y profesionalización de la gestión municipal logró permear a una parte importante de la ciudadanía de centro izquierda, y sobre todo, si podrá capitalizarlo en el corto plazo. Asimismo, cualquier votación superior a las expectativas le dará el aventón necesario para continuar en la política local. 

Hoy, el electorado de centro izquierda se juega la oportunidad de dar con el mejor postulante para competirle al alcalde Zarzar, cuyo capital político ha sufrido altibajos los dos últimos años, pero que tendrá nuevos impulsos en los próximos meses gracias a la inauguración de importantes obras para la ciudad, partiendo por el Teatro Municipal. 

Es por lo anterior que para la Nueva Mayoría resulta clave que la participación sea alta, pues es la única forma de asegurar no solo la legitimidad de su candidato, sino también su competitividad. 

Ciertamente, muchas personas tienen argumentos de sobra para abstenerse de votar, pero marginarse sería alentar la mediocridad y el estatus quo. No olvidemos que solo una alta participación en estos comicios es garantía de competencia, y la competencia, como todos sabemos, siempre beneficia a los ciudadanos. 

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