Solo 7 de 26 rutas de Ñuble no registran accidentes fatales en 2016

Por: Felipe Ahumada 11:05 PM 2016-06-19

A principios de marzo, el personal de la SIAT de Carabineros Ñuble fue convocado por el Ministerio Público para investigar un atropello con resultado de muerte y fuga del conductor, ocurrido en la ruta N-60 de San Nicolás.

El resultado de la investigación determinó que la víctima fatal era el conductor de una motocicleta, “quien estaba en estado de ebriedad con 2,2 gramos de alcohol en la sangre y que tras sufrir un desperfecto se bajó a intentar arreglar su moto, de noche y en medio de la calzada”.

Con tal ejemplo, el jefe de la unidad investigadora de accidentes de tránsito, capitán Carlos Cortés, busca demostrar que el 96% de los accidentes de tránsito que terminan con involucrados en riesgo vital o fallecidos son por conductas irresponsables, más que desperfectos mecánicos o por mal diseño de la ruta.

Por tal razón resulta hasta cierta medida inoficioso para Carabineros intentar individualizar factores puntuales en cada ruta de Ñuble a fin de determinar por qué se suceden este tipo de siniestros.

En concreto, sólo siete de las 26 rutas de la provincia no han sido escenario de accidentes fatales en lo que va corrido del 2016, año que por cierto ha tenido un incremento superior al 65% en cantidad de personas fallecidas en la ruta, en comparación al 2015.

Éstas son la N-45 del camino a Cato; la N-505 del camino a Coihueco; N-532 de San Nicolás; N-66 de Portezuelo; N-685 de San Ignacio; N-895 de Yungay y “quiero destacar el caso de la ruta N-50 de Quirihue, que si bien este año no ha registrado accidentes fatales, el año 2015 fue la que más casos con resultado de muerte hubo dentro de las rutas secundarias, y se trata de un tramo que no ha sido mayormente modificado, lo que demuestra que no se trata del camino, sino de las precauciones que tomen los conductores”, destacó el jefe de la SIAT. 

De todas formas, el capitán Cortés concluyó que “los factores que más complicaciones generan son la conducción o circulación peatonal en estado de ebriedad, la conducción distraída y la velocidad no razonable ni prudente de acuerdo a las condiciones del tránsito”.

Mejor camino, mayor riesgo
De las 27 rutas de Ñuble que han sido objeto de 47 investigaciones por parte de la SIAT en este primer semestre, las diferencias en extensión y estado son evidentes.
Mientras algunas como la N-50 de Quirihue, la N-59 de Yungay o la N-55 de la ruta a Las Trancas superan los 90 o los 100 kilómetros de extensión, otras, como la nueva O-10 de Coelemu no tiene más de 12.

Paradójicamente, es esta última la que ha sido escenario de más personas fallecidas (cuatro) y de más accidentes graves investigados, con tres casos, al igual que la Autopista del Itata, la N-59 de Yungay y la N-31 de San Carlos, todos tramos que la superan largamente en extensión y flujo vehicular.

“Lo que se observa en ese caso es que se trata de una pista nueva y que mejoró mucho sus condiciones si se considera que hasta hace poco se trataba de un camino de tierra y lleno de baches”, apuntó Cortés, quien aclaró que “ése es precisamente el factor al que apuntamos, porque si bien se agradece cada mejora que se haga a las rutas, lamentablemente los conductores aprovechan estas mejoras para transitar a mucho mayor velocidad y a la vez, menos atentos a la presencia de peatones u otros vehículos que quieran ingresar lateralmente y ése es un factor que se observa en la mayoría de los caminos que por primera vez se pavimentan”.

Luces y bermas
Si el camino a Yungay ya dejó de ser llamado popularmente como “la ruta de la muerte” se debe a la gruesa intervención que el MOP realizó en ese tramo. 

Pero a diferencia de lo ocurrido con el camino a Coelemu, “aquí se instalaron bahías y bermas, lo que permite una baja más que considerable en los accidentes”, apuntaron en la SIAT. Sin embargo y en base a la experiencia de los investigadores, “lo que más reduce los accidentes graves es la buena iluminación, considerando que Ñuble es una zona que en invierno tiene mucha neblina y cuenta con cortinas de árboles que al darle todo el día sombra a la calzada hace que la nieve y el agua permanezcan todo el día en la carpeta, lo que la hace más resbaladiza, por eso hay velocidades sugeridas, que si bien sobrepasarlas no es ilegal, no obedecerlas es un riesgo evidente”, finalizó el experto.

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