[Editorial] Recursos para el Teatro

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:35 AM 2016-06-15

Las obras de restauración y terminación del Teatro de Chillán ya casi llegan a su fin y es muy probable que  en julio próximo este edificio, que ha esperado ver la luz durante 70 años, sea finalmente inaugurado. 

Es innegable la alegría que significa esta noticia para muchos chillanejos interesados en la cultura, que han visto cómo numerosas promesas de políticos han quedado en el olvido y que han deseado tener en esta tierra a destacados artistas, que por falta de espacios, han pasado de largo. 

Sin embargo, surge de inmediato la necesaria discusión respecto del financiamiento de la operación de este centro cultural y para ello es conveniente partir sobre la base de ciertas premisas, que no necesariamente producen consenso entre los actores políticos y culturales de la zona, como es el hecho de que la cultura debe ser subsidiada por el Estado, por cuanto el necesario pluralismo en la manifestación de las distintas expresiones artísticas no constituye siempre un negocio. 
Ciertamente, la utilización del futuro centro cultural generará ingresos por la vía de espectáculos masivos y el arriendo de las instalaciones, pero también se acogerán presentaciones artísticas que apuntan a nichos de mercado más selectivos que no siempre serán rentables desde el punto de vista económico. 

Y es precisamente el riesgo de la mercantilización del uso de este escenario, como también de su subutilización por falta de recursos, lo que obliga a requerir del apoyo estatal para su funcionamiento y viabilidad en el largo plazo. 

La Corporación Cultural Municipal, entidad integrada por personas representativas de diferentes áreas del quehacer cultural de la ciudad, ha estimado que el 70% de los recursos debería provenir de fuentes estatales y por eso le ha solicitado al Consejo Regional (CORE) un aporte de 550 millones pesos, cifra que aseguraría la operación del Teatro para este año y el próximo y que se sumarían a los 176 millones de pesos que ya aportó el municipio.

El problema, sin embargo, es que el CORE pretende imponer como condición para la entrega de fondos la incorporación de tres representantes de ese organismo a la corporación, a fin de supuestamente tutelar el buen uso de los recursos transferidos.  Este “requisito” es rechazado por los integrantes de la corporación y por la ciudadanía en general (según una reciente encuesta del diario La Discusión), y con razón, pues resulta un despropósito intervenir de esa manera a una entidad cultural independiente y con clara vocación local. 

Lo correcto, como ocurre con todos los recursos transferidos desde el Estado, sería tener estrictos mecanismos de control, pero insistir en tres representantes como exigen algunos consejeros solo puede tener otras intenciones, más cercanas a la instrumentalización política, como bien señala el académico universitario Fernando Bórquez en una columna de opinión publicada en la Edición Domingo. 

En un contexto pesimista, la ausencia de recursos estatales puede desembocar en la transformación de este proyecto en un gran elefante blanco, de modo que lo que espera del CORE no es una concesión graciosa, sino que cumpla con el rol de velar por el efectivo desarrollo de la cultura local. Para ello debe haber una gestión autónoma, independiente de presiones externas, que vele por el desarrollo del arte y la cultura, con un nivel de excelencia nacional e inserto en una red cultural internacional. Solo así, éste será realmente el Teatro de Chillán.

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