Accidentes fatales en Ñuble aumentan un 62 por ciento

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 04:25 PM 2016-06-12

Fue en el mes de enero de este año, que el personal de la Subcomisaría de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) de Carabineros Ñuble, debió acudir al puente Cato para indagar en una colisión por alcance que dejó a un trabajador internado en el hospital de Chillán y en condición de paciente en riesgo vital.

La mecánica del siniestro consistía en un pequeño city car, un Hyundai  i 10, que al salir del puente disminuyó la velocidad repentinamente para poder doblar a su izquierda, lo que le costó ser violentamente impactado por alcance por un camión que destrozó el vehículo.

“Para nuestra sorpresa, la persona que manejaba el auto era una niña de 10 años”, observó el capitán Carlos Cortés, jefe de la SIAT.

De acuerdo al uniformado, este ejemplo de irresponsabilidad es uno de los factores que, junto a la ingesta irresponsable del alcohol, la poca educación vial y el no respetar las leyes de tránsito, han hecho que finalizando el primer semestre de 2016, los accidentes con resultado de muerte prácticamente se hayan duplicado respecto a ese periodo de 2015.

Si hasta el 1 de junio de 2015 Ñuble lamentaba 27 accidentes fatales, este año las muertes suman 43 casos.

Estos se descomponen en 15 atropellos (cuatro en 2015), 15 por colisiones, cinco por choques y siete por volcamientos.

Además, hubo un aumento de accidentes investigados por la SIAT, unidad a la que la Fiscalía le solicita servicios solo en casos donde hay personas fallecidas, lesionados de gravedad, o aquellos en que participan carabineros de servicio.

Y se advierte que además los accidentes resultaron ser más graves en estos seis primeros meses, porque si en 2015 se investigaron 44 y un 61,3% fueron fatales; en este semestre fueron 64 los casos, de los que un 67,2% hubo que lamentar fallecimientos. 

Adelantos que toman por sorpresa
Hasta hace unos años, en Ñuble se solía llamar como la “Ruta de la Muerte” a la N-59, (Yungay-Chillán), por su alta cifra de fallecidos.

Las presiones vecinales y la amplia cobertura mediática que se hacía a cada uno de esos siniestros logró que el Gobierno tomara medidas y el tramo haya sido dotado de bahías, nuevas señales del tránsito, lomos de toro frente a los sectores poblados, además de la instalación de bermas y luminarias.

Pero para Carabineros, el factor fundamental fue el que tras años de tragedias, los vecinos aledaños a la ruta aprendieron a  convivir con ella, “y eso es lo que aún no sucede con la O-10, en el camino a Coelemu, que a pesar de que es corta, ya que no debe tener más de 12 kilómetros, ha generado ya tres accidentes graves con cuatro personas fallecidas este semestre”, precisó Cortés.

Los argumentos que explican lo anterior, según el capitán, se encuentran paradójicamente en las mismas mejoras que se han hecho en ese camino.

“Antes, ese tramo era de tierra, entonces los vehículos circulaban a baja velocidad; ahora que la pavimentaron es común ver conductores que van a exceso de velocidad y los peatones se ven sorprendidos cuando quieren cruzar de un lado a otro, o bien -como sucedió hace unos meses- cuando un vehículo ingresa a la ruta por una lateral, el conductor pierde el sentido del tiempo y distancia del vehículo que viene en circulación, produciéndose colisiones”, analizó.

Fue precisamente éste uno de los factores que más muertes significaron en los villorrios aledaños a las Rutas 5 Sur y a la Autopista del Itata cuando se inauguraron. “Lamentablemente, toma tiempo para que las personas aprendan a respetar estas obras. En la Ruta 5 Sur, aún se ven personas cruzando por la calzada estando las pasarelas a pocos metros”, observó el jefe de la SIAT.

La carretera no es la ciudad
Si bien en un 60% de los casos fatales ha habido presencia de alcohol en la sangre en alguno de los participantes del accidente, en la SIAT advierten a otros factores no siempre tan evidentes, pero no menos preponderantes.

“Las personas que rara vez manejan en carretera, tienden a reaccionar como si estuvieran en la ciudad cuando viajan”, dice Cortés, en referencia a que ambos escenarios guardan diferentes distancias y tiempos para sobrepasar a otros vehículos.

Finalmente, otros de los puntos que han surgido con fuerza cuando se han investigado accidentes son el hecho de que muchos conductores de camionetas institucionales o de empresas privadas “no las cuidan, y conducen a exceso de velocidad o muy cerca del vehículo que los antecede, porque piensan que por estar aseguradas, no importa lo que pase” y “la gente que le exige a un city car lo que a un vehículo grande, es decir los sobrecargan, los mantiene  por horas marchando a más de 100 kilómetros por hora... un auto así se comporta de manera impredecible cuando se le sobreexige”.

El 97% de los accidentes es por falla humana.

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