Hasta 6º básico llegó el primer encapuchado local detenido en marcha

Por: Felipe Ahumada Fotografía: La Discusión 10:15 PM 2016-06-10

Por primera vez, desde que las marchas estudiantiles se contextualizaban en las demandas por la gratuidad universal, carabineros de Chillán se vio en la obligación de detener a una persona: un encapuchado.


Un joven delgado, de pelo corto, de aproximadamente 1.75 metros de estatura, quien cubría su cabeza con un jockey y su rostro con una bandera chilena, hizo el jueves -por otra parte- lo que nunca un manifestante había hecho antes en Chillán: tirarle piedras a carabineros, quienes solo cautelaba la marcha.


En cosa de segundos fue reducido y subido al furgón policial. A diferencia de  lo que muestra la televisión santiaguina, no hubo otros manifestantes abogando por su libertad, ni menos tironeándoselo a los carabineros.


Pero lo más insólito llegaría a conocerse solo cuando los funcionarios cotejaron sus antecedentes.


Su nombre era Atílast Reyes Mora, un joven vecino de la Población Irene Frei, quien pese a tener 22 años y abogar por la gratuidad universal en la educación, abandonó voluntariamente los estudios formales en 6º básico. Hoy solo se dedica a “hacer pololos” y fue formalizado por el delito falta de desorden público.


La única persona que asistió a la audiencia en la que fue formalizado fue su madre, Jaqueline Mora, quien lloró por algunos segundos al verlo entrar esposado y sentarse a escuchar los cargos que se le formularon.


Ya fuera de la audiencia, el semblante de la señora Jaqueline era mejor. Esperó a su hijo y le pasó una botella de bebida, que este tragó sin mesura.


Luego, gentilmente, accedió a hablar con LA DISCUSIÓN.


-¿Por qué marchabas por la gratuidad universal, si sabiendo que puedes estudiar gratis hasta cuarto medio, llegaste a sexto básico?
-¿Y para qué iba a seguir estudiando, si luego no iba a poder entrar en la universidad? No tengo plata y esa es la realidad de muchos jóvenes. Además, me sumé a la marcha para apoyar las demandas de las generaciones que vienen detrás mío.


-Pero había harta gente marchando y no todos llevaban capuchas. ¿Por qué  no lo hiciste a rostro descubierto?
-Cuando la gente marcha hoy, hace lo que los carabineros les dicen. Eso no sirve, el Estado ha sido represor y violento, y creo que la única respuesta es con violencia. Sinceramente, fui con capucha porque mi objetivo era agredir a los “pacos”, porque ellos son los más agresivos.


 -¿Ellos te agredieron?
-Sí, me pegaron en la cara, pero no me quejo ni denuncio. Sabía que eso podía pasar y era un riesgo que asumí.


-¿Apoyas el que estudiantes hayan roto un Cristo en Santiago?
-No. Yo apoyo la causa mapuche y exijo respeto para ellos, por lo que no apruebo que se le falte el respeto a quienes profesan la fe en Cristo.


-¿Y no has pensado en terminar tus estudios y hacer algo mejor que solo “pololos”?
-Estoy en eso. Quiero terminar y sacar mi cuarto medio, pero sé que nunca podré ir a la universidad y eso no es justo.


Al salir del Tribunal de Garantía,  su mamá, quien aclaró que ella no está de acuerdo con los postulados de su hijo, ya más calmada le dijo a modo de observación: “Te detuvieron por marchar. ¿Vinieron los estudiantes o los mapuches a apoyarte? ¿Viste que no?”.

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