El nuevo hospital de Ñuble

Por: 09:50 AM 2016-06-10

No hay ninguna duda que desde el derecho natural y la Constitución, pasando por todas las leyes, garantizar la salud de la población es una de las principales obligaciones del Estado. Está por sobre toda otra preocupación o tarea, pues sin salud no hay vida o por lo menos no hay vida plena. No es de extrañar, entonces, la indignación de la ciudadanía cuando en los hospitales públicos se postergan tratamientos y operaciones o los aspectos deficitarios superan la capacidad de entregar una atención oportuna y de calidad. 

En efecto, la gestión hospitalaria es un tema sensible para Ñuble, lo mismo que para muchas otras provincias del país que exhiben un evidente rezago respecto de zonas con mayor población y dinamismo económico, factores que finalmente terminan inclinando la balanza en términos de acceso y satisfacción de los usuarios y sus familias. 

Para nadie es un misterio que pese a los esfuerzos realizados los últimos años -y no pocos avances en materia de gestión, equipamiento y contratación de profesionales-, el Hospital Herminda Martín de Chillán se encuentra superado por el paulatino crecimiento de la demanda. Derivado de esto, existe una mala evaluación por parte de la ciudadanía de las prestaciones que allí se entregan, pese a que indiscutiblemente es el principal centro de salud de la zona, con capacidades muy superiores a todos los establecimientos privados. 

Finalmente, un tercer aspecto y que viene a ser un contrapeso de los dos anteriores, es la construcción de un nuevo hospital, proyecto que no ha estado exento de controversia y dificultades tanto por el debate, ya zanjado, de concesionar a privados la infraestructura, como por posteriores ajustes presupuestarios que hizo el actual Gobierno y que retrasaron su cronograma original.

La iniciativa, sin embargo, ya se encuentra en tierra derecha y ayer dio un paso clave dentro de su desarrollo, como fue la entrega de ofertas técnicas y económicas por parte de los consorcios interesados en su diseño y ejecución. En total fueron  siete las firmas que se presentaron a la licitación internacional y que a la luz de los antecedentes publicados dan garantías de seriedad para hacerse cargo del que será el hospital más grande y moderno de la futura región. 

Lo que viene ahora es una evaluación de las propuestas, tras la cual se definirá qué empresa se hará cargo del proyecto. En este proceso, que tiene un plazo de 30 días hábiles, deberán considerarse aspectos técnicos, jurídicos y financieros, siendo estos últimos los más sensibles y complejos, pues todas las ofertas ayer conocidas superan los 161 mil millones que se tienen como presupuesto inicial. 

Lo anterior en todo caso no debería ser un gran problema. El nuevo hospital de Curicó, por ejemplo, debió ser suplementado en $75 mil millones. Pero para que aquí ocurra lo mismo se requiere gestión y voluntad política. 

Es de esperar entonces que se actúe con el mismo criterio y esta iniciativa no se contamine con miradas cortoplacistas ni intenciones proselitistas. De la oposición, lo deseable es una actitud vigilante y constructiva, sin tentaciones de obstruccionismo que pueden incrementarse a medida que se acercan procesos electorales. Del Gobierno, en tanto, debe esperarse una voluntad clara por sacar adelante esta obra, adicionando los recursos que faltan y no recortando o acomodando el proyecto del centro hospitalario de alta complejidad que Ñuble necesita con urgencia. 

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