[Editorial]Reconvertirnos a gas

Por: 09:35 AM 2016-06-06

La persistente baja en los precios internacionales del gas en los últimos dos años, debido principalmente al descubrimiento y puesta en operación de nuevos yacimientos en el mundo, particularmente en Estados Unidos, está configurando un nuevo escenario que puede ser muy auspicioso para el necesario recambio de fuentes energéticas que permitan mejorar la calidad del aire en la intercomuna, donde se han registrado 30 episodios de mala calidad del aire en lo que va de este año. 

El precio del gas natural puesto en el terminal Henry Hub, de Louisiana, Estados Unidos, hace dos años, era de 4,56 dólares por millón de BTU (unidad de medida de energía), mientras que en abril pasado el valor llegó a 1,90 dólares, lo que debiera repercutir en una fuerte disminución de las tarifas del gas natural en Chile en el corto y mediano plazo.

Sin embargo, para que en la Región del Bío Bío, y particularmente, en la Provincia de Ñuble, se pueda aprovechar esta baja y se traspase a los consumidores finales, se deben dar ciertas condiciones, partiendo por el suministro, que está condicionado a la construcción de un terminal regasificador en la Región, donde hay dos proyectos, con diferentes estados de avance y que están siendo evaluados por la autoridad ambiental.

El gas natural es un combustible de alto poder energético y más limpio y seguro que otros, pero es caro, al menos, en Chile. Sin embargo, como ha expuesto la seremi de Energía, el escenario internacional ofrece una oportunidad de acceder a gas natural a un bajo costo, puesto que la disminución del precio ha llegado a mínimos históricos. 

Para ciudades con altos niveles de contaminación del aire, como Chillán, este descenso en los precios es una oportunidad para emigrar desde la leña al gas natural como fuente para calefaccionar hogares. De hecho, ha sido el alto precio del gas natural el que ha desincentivado su uso en la ciudad, y por lo tanto, se prevé que una reducción sustantiva de éste podría no solo ampliar el número de usuarios, sino que potenciar su crecimiento mediante la ampliación de la red, una inversión que la distribuidora Intergas -según lo señalado en la edición Domingo- está dispuesta a hacer en la medida que acceda a precios competitivos. 

Pese a que hoy es un combustible usado por una minoría (actualmente en Chillán existen aproximadamente 3.000 clientes, que equivale al 5% de la población) se trata de un tema clave, ya que precisamente el elevado precio del gas natural en Chillán ha incentivado el uso de combustibles alternativos más contaminantes para calefaccionarse, como la leña, responsable de los altos niveles de polución atmósferica. 

Pero esta situación podría cambiar, ya que existen al menos tres iniciativas que permitirían diversificar la oferta de gas natural en la zona y reducir sus precios: un terminal regasificador de la Enap en la bahía de Concepción, el proyecto de la empresa Biobiogenera, que construirá un terminal regasificador en Penco para alimentar a la futura central termoeléctrica El Campesino, en Bulnes y un proyecto de inversores regionales, recientemente conocido, también para un terminal regasificador, en la bahía de Talcahuano. Estas tres iniciativas son favorables para Chillán, pero para que concreten sus positivos efectos es necesaria también voluntad política para avanzar en su tramitación ambiental.

Más allá de los intereses de los diferentes actores involucrados, lo cierto es que se requiere avanzar más rápido en este tema, aumentando la capacidad de recepción en Ñuble y, en el caso de los tomadores de decisiones, actuar en sintonía ante un tema que tiene un fuerte componente de salud pública que afecta a las 200 mil personas que viven en Chillán y Chillán Viejo y que esperan acceder un combustible más económico y más limpio.

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