[Editorial] Desempleo: baja temporal

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 10:40 AM 2016-06-02

Es natural mostrar optimismo cuando la tasa de desempleo exhibe una disminución, como la que se observó en Ñuble en el trimestre febrero-abril, con mayor razón en un contexto de desaceleración económica nacional y cuando en otras zonas del país la desocupación continúa en alza. 

Lo que ocurrió en Ñuble, en que la tasa se contrajo 1,2 puntos porcentuales en la comparación interanual, al ubicarse en 6,2%, corresponde, según expertos, a una situación coyuntural, pues si bien representa un freno a la tendencia al alza de la cesantía en la Provincia, responde a factores temporales.

En las últimas dos mediciones correspondientes a los trimestres diciembre-febrero y enero-marzo se observaron incrementos de 0,7 puntos porcentuales (en ambos casos) en comparación con el respectivo trimestre anterior, de manera tal que desde noviembre-enero, en que la tasa alcanzó su nivel más bajo de los últimos nueve años, al ubicarse en 5,0%, ésta ha subido a 5,7% y a 6,4%, respectivamente, por lo que el último guarismo informado, de 6,2%, constituye efectivamente un quiebre en la tendencia alcista que ha sido reconocida tanto por economistas como por autoridades de Gobierno. Algunos, incluso, advertían hace algunos meses sobre el inevitable efecto que tendría la desaceleración en el mercado laboral, hasta que finalmente ese efecto comenzó a percibirse en la Región del Bío Bío, y también en Ñuble.

La alta dependencia de las exportaciones, principalmente forestales, ha sido un factor importante en la pérdida de puestos de trabajo, debido a la caída de los precios internacionales de los commodities, lo que se ha visto reflejado en la industria manufacturera regional, entre otros rubros.
Sin embargo, también han sido relevantes otros factores internos, como el menor crecimiento de la demanda interna, que ha afectado al comercio; así como también la caída de la tasa de inversión. Huelga mencionar que la crisis de confianza y los altos niveles de incertidumbre económica y jurídica explican parte de este proceso.

Frente a este escenario, la lógica indica que debiera verse afectado el mercado laboral, no obstante, el dinamismo en la creación de empleos en algunos rubros, como la construcción y la agricultura, así como un fuerte incremento en las contrataciones en el sector público, han evitado que las tasas de desempleo en Ñuble escalen a niveles superiores.

Lamentablemente, se trata de factores coyunturales. En el caso del agro, su comportamiento es estacional, y en el caso del sector público, la contracción del gasto fiscal impedirá seguir aumentando el tamaño del aparato público.

El caso de la construcción, en tanto, responde básicamente a dos causas: en primer lugar, la fuerte inyección de recursos fiscales a través de subsidios habitacionales (DS 116 de Reactivación Económica) que en Ñuble se tradujo en la generación de unos 5 mil empleos; y en segundo lugar, la aceleración de proyectos habitacionales privados para aprovechar la exención del IVA, impuesto que comenzará a aplicarse a la compraventa de viviendas a partir de 2017. En el corto plazo, sin embargo, se vislumbra una brusca caída en la edificación, por lo que el mercado laboral de la construcción debiera resentir esto hacia el segundo semestre de 2016.

Todo este proceso también ha significado una precarización del empleo local, lo que si bien no se refleja en la tasa de desocupación, habla del difícil momento de sectores con empleos de mejor calidad, como la industria.

Lo anterior debe obligar a definir estrategias que apunten a la diversificación de la matriz productiva, la agregación de valor a la producción y la mayor calificación del capital humano, pues constituyen herramientas fundamentales para sortear de mejor forma la alta dependencia de los commodities y evitar así la precarización de los empleos, pero también es clave trabajar en la atracción de inversiones de cara al desafío de ser región y potencia agroalimentaria.

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