Muere integrante de familia alfarera ícono de Quinchamalí

Por: Carolina Marcos Fotografía: Álbum familiar 09:35 PM 2016-06-01

Aquejada de una rebelde fibrosis pulmonar falleció este lunes la alfarera Nieves Caro, hija de una de las loceras más recordadas y queridas de Quinchamalí, Juana Romero, quien le sobrevive con 102 años. 

La cuñada de Nieves, Verónica Fuentes, contó a LA DISCUSIÓN que durante los últimos años, la alfarera no pudo seguir dedicándose al oficio que aprendió de su madre, debido a la enfermedad que la aquejaba. 

“Todas las hijas aprendieron de la señora Juana el arte de la greda de Quinchamalí”, agrega a horas de despedir a Nieves en el cementerio de la localidad. “Nieves estuvo diez días hospitalizada en Chillán hasta que ocurrió esto el lunes. Su marido había fallecido hace apenas cuatro meses atrás, lo que también la tenía con una profunda pena”, rememora con tristeza. 

Nieves aprendió de su madre Juana el arte del oficio cuando era muy pequeña, como la gran parte de las hijas de las loceras antiguas que van quedando en el poblado cercano a Chillán. “La señora Juana, a sus 102 años, tampoco está dedicada, porque su salud y avanzada edad ya no se lo permiten, pero pudo asistir al cementerio para despedir a Nieves, aunque no se bajó del automóvil que la trasladó porque la cuidamos bastante”. 

Según recuerda Verónica, Nieves se dedicó al oficio con pasión durante su juventud y adultez, entre la crianza de su único hijo y las obligaciones domésticas, hasta que se trasladó a Santiago con su marido quien encontró un trabajo en la capital. “Ellos habían regresado a Quinchamalí hace unos ocho años, cuando él jubiló. Quisieron regresar al lugar en donde habían formado a su familia y donde ella había aprendido a hacer la greda negra. Era un anhelo para ellos regresar a su tierra y por fin lo lograron para descansar”, precisa Verónica, quien agrega que su hija Carolina fue la encargada de cuidar a la ex alfarera durante el tiempo en que su salud comenzó a malograr. Verónica no conoce tampoco la génesis de la fibrosis pulmonar que aquejaba a Nieves, pero argumenta que durante su tiempo de alfarera, el trabajo se debía cocer con humo. “No sé la verdad es que si eso tenga relación con la enfermedad que le quitó la vida”, dijo agregando que Nieves se fue a los 70 años. 

Pesar alfarero
La presidenta de la Unión de Artesanas de Quinchamalí, Mónica Venegas, lamentó el fallecimiento de Nieves, destacando en ella su trabajo en la juventud. “Ella era hija de una de las alfareras más antiguas, la señora Juana Romero, quien ya sobrepasa los cien años. Nieves y parte de sus hermanas son de las últimas generaciones que van quedando en donde el oficio se traspasó de abuela, madre e hija, por lo que es lamentable”, precisa. 

Mónica advierte que su madre, Juana Romero, ya no trabaja por su avanzada edad. “Pero tenemos a otras alfareras como Riola Castro quien sigue muy vigente, trabajando, amasando su greda y haciendo sus cacharritos. Esas son las generaciones que se apagan en Quinchamalí, lo que ha sido una preocupación para nosotros y en donde hemos puesto nuestros mayores esfuerzos porque se trata de una tradición oral de generación en generación”, advierte. 

“Por lo general, antes, las familias de madres e hijas se dedicaban al oficio de la greda. Todas trabajaban como es el caso de Juana, Nieves y sus hermanas. Lamentablemente, Nieves más tarde emigró a Santiago y dejó de trabajar. A su regreso a Quinchamalí se dedicó al cuidado de su marido y no sé si alguna vez tuvo la intención de dedicarse de nuevo al oficio que aprendió de niña gracias al trabajo de su madre”, puntualiza. 

Mónica tampoco se atreve a relacionar la enfermedad de Nieves con la actividad, pero advierte que “nosotras en el proceso estamos en contacto permanente con el humo, algo que nos hace por cierto muy mal”, dice. 

Los restos de Nieves Caro Romero descansan desde este miércoles en el Cementerio de Quinchamalí, la última morada que eligió para descansar cerca de su familia alfarera por tradición. 

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