Investigan red de corrupción al interior de Gendarmería Chillán

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Victor Orellana 09:55 PM 2016-05-30

Un nuevo escándalo con ribetes de delito descubrió LA DISCUSIÓN, al interior de Gendarmería de Chillán y que se revela a solo semanas de que se hiciera público un caso de apremios ilegítimos en contra de tres reos y que tiene a cinco funcionarios de la rama suboficial querellados y con un sumario en su contra.

Esta vez la causa que investiga el Ministerio Público con la fiscal Patricia Suazo de titular, nace de una querella por cohecho interpuesta por el Concejo de Defensa del Estado y que revela una red integrada por funcionarios de las ramas suboficial y oficial que cobraba entre $100 mil y $300 mil a los internos para arreglar sus evaluaciones de conductas, para otorgarles beneficios de salida dominical, cambiarlos a mejores dormitorios y dejarles ingresar celulares.

Sin embargo, el hecho que podría generar un verdadero bombazo al interior de la institución, se deja ver en los fundamentos de la querella e involucran al ex alcaide de la cárcel de Chillán, Raúl Arellano Blanco, quien aprovechando la estancia en el interior del penal de un hacker, condenado por delitos informáticos, le habría otorgado numerosos beneficios luego que éste le borrara las deudas contraídas, delito que también benefició a por lo menos tres o cuatro funcionarios más, constando en la denuncia que incluso le borró cerca de $37 millones en deudas a uno de ellos.

Hasta el momento el único funcionario formalizado es el cabo 1º Alexis Castro Monsalve, quien era el dueño de la cuenta Rut a la que llegaban los depósitos hechos por los familiares de los reos. Castro, habría reconocido los hechos ante el Ministerio Público y dentro de su confesión se dieron nombres de varios funcionarios involucrados en esta presunta red de corrupción.

De la carta al IPhone 4
La orden de investigación emanada por el Ministerio Público para la PDI nació a raíz de una carta enviada a la Fiscalía en 2013 por parte de un familiar de un ex reo, quien expuso que dentro del penal había una red de corrupción consistente en otorgar beneficios a cambio de depósitos de dinero.

Cuando se iniciarion las indagaciones se dio con el nombre de tres reclusos que serían clave en lo que vendría después.

El primero, de apellido Castillo, acusaría que fue otro recluso de apellido Bravo y que trabajaba en el taller quien le dio el dato sobre los beneficios que la red del cabo Castro otorgaba para quien les pagara.

Su relato refiere un depósito de $300 mil hecho por su madre a la cuenta del gendarme, sin embargo, la prometida salida dominical nunca se cumplió, por lo que el reo increpó a Castro, ganándose siete días en las celdas de castigo.

Allí aparece el segundo reo clave. Apodado “El Nayo”, éste fue llevado días después a esa celda, conducido por varios jefes de la unidad, a quienes a viva voz los acusaba de corruptos y los amenazó con denunciar todo lo que hicieron.

“El Nayo” compartía celda con un reo llegado de Santiago a quien por su condición de travesti, apodaban “La Pancha”, de quien se sabía que era hacker. Según declarara “El Nayo”, ambos compartían un celular, por lo que muchas veces supo de oficiales de Gendarmería quienes se intentaron poner en contacto con “La Pancha” para que éste les borrara los datos de Dicom y otros estados financieros adversos. Entre los que les solicitaron esos servicios habrían dos mayores, el comandante Arellano y otros funcionarios de la rama suboficial.

Cuando “La Pancha” abandonó el penal, le pasó el I Phone 4 que los gendarmes le facilitaron para hacer los fraudes informáticos a su compañero Nayo, como prenda de garantía para que la red del cabo Castro no le volviera a incumplir.

Pero “El Nayo” envió el teléfono fuera del penal con un familiar.

Según la querella del CDE, las declaraciones de los reos aseguran que “El Nayo” fue amenazado de muerte por algunos de los jefes del penal si es que no devolvía el celular, tras varios allanamientos en que no lo pudieron hallar. A su vez, uno de los funcionarios denunció a “El Nayo” por amenazas de muerte, lo que también fue indagado por la Fiscalía local.

“Me aburriste con tu Dios”
Las indagaciones de la PDI suman testimonios de internos y funcionarios. Estos últimos, en su mayoría dicen ser solo testigos de oídas del asunto. Los denunciados alegan inocencia, salvo el cabo Castro quien reconoce su participación en el delito de cohecho.

Sin embargo, destaca la declaración de un mayor del penal, quien asegura que Castro le confesó que había solicitado la ayuda de “La Pancha”, porque se vio ahogado por sus deudas, a la vez que también supo que otros funcionarios, incluyendo al alcaide, también lo habían hecho, al punto que incluso dispusieron de una oficina con computador para que “La Pancha” hiciera su trabajo.

Cuando el mayor le sugirió al comandante denunciar los hechos, según la versión entregada a la PDI, el alcaide le dijo que “no se iba a hacer nada porque la ropa sucia se lava en casa”.

Apelando a sus valores como cristiano para perseverar en su sugerencia, el mayor habría recibido como respuesta del alcaide que “es tu palabra contra de todos nosotros, estoy cansado de ti y de tu Dios”.

Ni en Gendarmería Regional ni en la Fiscalía local quisieron referirse al hecho. Solo se sabe que varios de los involucrados fueron asignados a otras ciudades y que por el momento, el único imputado es el cabo Castro, quien terminaría el proceso judicial dentro de los próximos meses con un juicio abreviado, en el que admitiendo su culpabilidad podría ser sancionado con una pena en libertad, pero expulsado de la institución.

“Concuerdo con que se trata de un asunto gravísimo y como Consejo de Defensa del Estado ampliaremos la querella a todos quienes sean responsables de estos hechos, en la medida en que surjan nuevos antecedentes”, dijo a LA DISCUSIÓN, Mariella Dentone, procuradora local del CDE.

Finalmente, y según los antecedentes que maneja la PDI, los propios gendarmes comentaban que “La Pancha” había hecho estos mismos favores a otros funcionarios cuando estaban en Coyhaique.

Sin embargo, el experto en informática estafó a más de un gendarme en estas transacciones.

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