Muere en Santiago el último bastión de los Hernández Romero

Por: Carolina Marcos Fotografía: Gentileza M. San Martín 09:35 PM 2016-05-30

Sus restos fueron sepultados este lunes, mientras que en Chillán se suceden los recuerdos para el escritor y poeta

Hermano de Sergio , Baltazar y Óscar, fue el penúltimo de nueve hermanos dedicados a la cultura de la zona

El domingo falleció en Santiago el último eslabón de la familia Hernández Romero. Seguramente, después de los hermanos Parra Sandoval, no hubo otra con más referentes artísticos en la ciudad, de la mano de la pintura de Baltazar, la poesía negra de Sergio, los óleos de Óscar y la escritura de Ángel. 

El penúltimo de los Hernández nació en Chillán en octubre de 1928. Sin embargo, Ángel no permaneció en la ciudad como el resto de sus hermanos, emigrando a Santiago en donde ejerció la docencia desde fines de la década del cincuenta como profesor rehabilitador en la Penitenciaría y luego a cargo de importantes programas en el Ministerio de Educación.

Sus obligaciones las compatibilizó con la pintura y la dramaturgia. La primera actividad le significó varios reconocimientos, entre los que destacan premios en San Bernardo y San Miguel. Obtuvo también un lugar importante en el Salón Tanagra de Chillán en 1954. Su vuelco literario se provoca en 1967, cuando ingresa al Taller de Dramaturgia de la Fundación Luis Alberto Heiremans, dirigido por Sergio Vodanovic. 

Desde ahí escribe “Evasión”, la que es publicada en la antología “Nueva Literatura”, editada por la misma fundación y montada un poco más tarde en Nueva York. Posteriormente, en 1970, con su drama en tres actos “El despertar de las máquinas” obtiene un reconocimiento en el Concurso Nacional “Pedro de Oña”.
Regresó a Chillán en el 2000 y asume la presidencia del Grupo Literario de Ñuble, continuando en su proceso de creación. 

“Escribiendo he pasado mi vida de jubilado. Es lo que se me ha ocurrido y he hecho. Leo muy poco. El Grupo Literario Ñuble al que pertenezco desde hace 11 años también ha sido parte de mi quehacer desde que decidí regresar a mi Chillán natal”, comentó Ángel Hernández Romero a LA DISCUSIÓN en el año 2011, en el marco del lanzamiento de una de sus últimas obras, “Manifiesto”, trabajo que mostró en Chillán junto a sus amigos, colaboradores y círculo más cercano.

“De niño me gustaba ver pintar a mi hermano Óscar y le pasaba los elementos de trabajo. Más tarde Baltazar me hizo clases, en el tiempo en que él era profesor de la Escuela Normal y yo alumno”, recordó en aquella última entrevista.

“No tuve oportunidad de ir a la universidad, y entre las muchas cosas que hice estudié Laboratorista Dental, lo que me llevó a Santiago y luego a trabajar brevemente en el puerto de San Antonio. Como aprendí a soldar, eso me permitió trabajar en una fábrica de estampados metálicos. Hice muchas cosas, buscaba en las medidas de mis posibilidades y siempre cercano a mis hermanos”, comentó. 

Muestras de pesar
El Grupo Literario de Ñuble, entidad de la cual Ángel fue presidente, lamentó este lunes la noticia. La secretaria de la institución, Úrsula Villavicencio, comentó  que la agrupación estaba haciendo llegar las condolencias a la familia del escritor.

Amigos como lo escritores Soledad Astudillo y Máximo Beltrán fueron los primeros en reaccionar al fallecimiento de Hernández,  con sentidas palabras a través de redes sociales. 

“Agradezco infinitamente haber compartido momentos inolvidables en pos de un trabajo colectivo sin egoísmos ni protagonismos, trabajo y cercanía que fue creciendo en afecto y confianzas mutuas, agradezco y valoro de igual forma los tiempos de conversaciones con un té para compartir nuevos desafíos y diálogos entretenidos que formaron parte del recorrido multicultural en el que viviste”, le dedicó la escritora al poeta a través de Facebook. 

Otro de sus entrañables amigos, el periodista Miguel Ángel San Martín, también se refirió al deceso. “Lo conocí mucho. Fue un gran amigo. Trabajó conmigo en la Revista Hatuey. Y cuando fui profesor de la Uniacc, él me iba a apoyar con charlas sobre relatos breves”, recordó emocionado. 

“Fue profesor y ayudó mucho a los presos en Santiago. Yo creo que es una gran pérdida. Estaba un poco opacado por el enorme talento de sus hermanos, pero incursionó también con éxito en el teatro. Lo siento muchísimo. Mejor dicho, me duele su partida”, aseguró. 

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